15.03. El período de los jueces - Wenamón (o Wen-Amón)
Wenamón (o Wen-Amón), vasallo del rey de Egipto, fue enviado por su señor a la ciudad de Biblos a comprar madera de cedro del Líbano para construir un barco para procesiones religiosas. El viaje de este cortesano egipcio tuvo lugar alrededor del año 1100 a. C., cerca del final del período de los jueces de Israel. Wenamón salió de Egipto para Biblos en un barco extranjero. Su barco se detuvo en Dor, en la costa de Palestina. Aquí le robaron todo el dinero a Wenamón. Se quejó por esto al príncipe de Dor, pero no pudo obtener satisfacción alguna, porque el príncipe rehusó asumir responsabilidad alguna ya que el robo había ocurrido en un barco extranjero. Antes de continuar su viaje Wenamón robó un saco de plata, el cual llevó consigo a Biblos.
Llegó a esa ciudad, pero no pudo obtener una entrevista con el príncipe del lugar, antes bien el capitán del puerto le pedía todos los días que abandonara la ciudad. Wenamón finalmente se dio cuenta que no podría cumplir con su misión, así que decidió buscar un barco y regresar a Egipto. Cuando se embarcaba, un criado del príncipe de Biblos rogó a su señor en forma vehemente que no dejara partir al mensajero de Egipto sin haberlo visto; por lo tanto, se avisó al capitán del puerto que impidiera que Wenamón partiera ese día.
Wenamón no estaba dispuesto a detenerse, pues creía que podía ser asesinado; pero cuando se pidió también al capitán del barco que no zarpara, el viajero se quedó y le fue concedida una audiencia el próximo día en el palacio del rey de Biblos. Allí se le hizo una recepción bastane humillante, pero finalmente tuvo éxito en conseguir una decisión favorable del rey, pues le fueron dadas unas pocas vigas de cedro para que las llevara a Egipto.
Wenamón prometió al rey escribir a su señor para que enviara productos egipcios como pago por la madera solicitada. Lo hizo, y meses más tarde llegó un barco egipcio. Entonces la madera solicitada fue cortada en el Líbano y traída al puerto, en donde se embarco en presencia del rey. De nuevo hubo algunas observaciones humillantes. Wenamón cargó la madera en los barcos, pero para su horror se dio cuenta de que no podía zarpar porque habían llegado barcos de la ciudad de Dor para apresarlo y someterlo a juicio por la plata que se había robado.
Wenamón, completamente abatido, se sentó y lloró. Cuando el rey de Biblos escuchó esto, envió a una de sus jóvenes bailarina egipcias para alegrarlo. También envió a buscar a los capitanes de los barcos de Dor, y les amonestó diciéndoles que él no podía permitir que arrestaran a Wenamón, su huesped, en sus águas territoriales; pero que podían apresarlo mar afuera. Entonces los barcos de Dor navegaron hacia el sur y permanecieron a la espera de Wenamón, pero este se les adelantó navegando hacia el noroeste en dirección a Chipre.
Tan pronto como desembarcó en Chipre, fueron atacados por los nativos de esta isla. Con mucha dificultad pudo obtener una audiencia con la reina, a quien Wenamón hizo esta interesante declaración: "¡Señora, he oído en lugares tan lejnos como Tebas, el lugar en donde está (el dios) Amón, que se hace injusticia en todas las ciudades, pero que se hace justicia en la tierra de Alashiya (Chipre). Sin embargo aquí se hace injusticia todos los días!"² La reina entonces tomó medidas de seguridad concernientes a la permanencia del viajero en la noche.
Desafortunadamente, el papiro se interrumpe en este punto y nos deja sin información con respecto a las siguientes aventuras de Wenamón.
Como este documento parece ser el informe original de Wenamón al rey de Egipto, después de su regreso a su tierra, es obvio que sobrevivió y aun consideró su misión como un éxito, pues, de lo contrario, no poseeríamos este manuscrito.
Aunque la historia es bastante interesante en sí misma, es especialmente importante como un documento contemporáneo del período de los jueces. Revela las condiciones difíciles bajo las cuales la gente vivía, comerciaba y viajaba; y muestra que la falta de una autoridad central causaba muchos problemas aun a los oficiales enviados por los diversos países, como en el caso mencionado de Egipto, país que anteriormente había desempeñado un poderoso papel en Palestina, pero que ahora se hallaba en la impotencia.
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¹ Ver también, en Marco Histórico del AT,: Condiciones durante el período de los jueces.
² Wilson, Ancient Near Eastern Texts Relating to the Old Testament, p. 29. Aquí también se encuentra traducida, por este mismo autor, tal como se ha presentado, la historia de Wenamón (págs. 25-29).
15.02. El período de los jueces - "Cada uno hacía lo que bien le parecía"
15.01. El período de los jueces - Introducción
14.12. Las costumbres patriarcales ilustradas - conclusión
14.11. Tu primogenitura por... ¡Tres ovejas!
14.10. Cobrando del pastor lo arrebatado por las fieras o los ladrones
14.09. Tratando a las hijas como a extrañas
14.08. Heredando los dioses domésticos
Sin embargo, los dioses domésticos llegaban a pertenecer a su hijo adoptivo únicamente si no existían hijos legítimos cuando moría su suegro; de lo contrario, eran adquiridos por su hijo o sus hijos verdaderos.¹
14.07. Pagando una dote a los padres de la novia
14.06. Escogiendo una novia... para el hijo
14.05. Regalo de bodas: una sierva
14.04. Los derechos de herencia
14.03. Adoptando un heredero
Abrahán ciertamente tenía esto en mente cuando, careciendo de hijos, se quejó a Dios de que probablemente Eliezer, el damasceno, un esclavo nacido en su casa, sería su futuro heredero:
¹ C. H. Gordon, "Biblical Customs and the Nuzi Tablets", The Biblical Archaeologist, vol. 3 (1940), p. 2.
14.02. Dijo Dios a Abraham: No te parezca grave
"Y vio Sara que el hijo de Agar la egipcia, el cual ésta le había dado a luz a Abraham, se burlaba de su hijo Isaac. Por tanto, dijo a Abraham: Echa a esta sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de heredar con Isaac mi hijo. Este dicho pareció grave en gran manera a Abraham a causa de su hijo. Entonces dijo Dios a Abraham: No te parezca grave a causa del muchacho y de tu sierva; en todo lo que te dijere Sara, oye su voz, porque en Isaac te será llamada descendencia. Y también del hijo de la sierva haré una nación, porque es tu descendiente. Entonces Abraham se levantó muy de mañana, y tomó pan, y un odre de agua, y lo dio a Agar, poniéndolo sobre su hombro, y le entregó el muchacho, y la despidió. Y ella salió y anduvo errante por el desierto de Beerseba" (Génesis 21: 9-14).
El Código de Hammurabi también ayuda a entender por qué Abrahán estaba renuente a despedir a Agar, la sierva de su señora, después que ésta dio a luz a Ismael, aunque Agar se tornó orgullosa y altiva con su ama Sara.
De acuerdo con el Código de Hammurabi, tal mujer podía ser castigada y tratada como cualquier esclava ordinaria, pero no podía ser despedida de la casa de su señor.¹
Por esta razón se hizo necesario un mandato específico de Dios para que Abrahán accediera a los deseos de su señora y actuara contra las costumbres legales de su tiempo.
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¹ T. J. Meek, Ancient Near Eastern Texts Relating to the Old Testament, p. 172, Law Nº 146.
14.01. Esposa estéril da su sierva al esposo
Todo estudiante de la Biblia recuerda la historia del patriarca Abrahán, quién, aunque estaba casado com Sara por muchos años, había abandonado toda esperanza de ser padre. Aunque Dios repetidamente le prometió a Abrahán bendecir su descendencia, el hijo no llegaba a su hogar. Finalmente Sara, desesperada por ser madre, dio a su sierva egipcia, Agar, a su esposo, para que tuviera hijos por medio de la esclava (Génesis 16: 1-4).
La misma extraña costumbre se repitió en el caso de Jacob. Raquel, una de sus esposas, que creía ser estéril, dio su sierva a su esposo Jacob para obtener un hijo por medio de ella. Y Lea, la hermana de Raquel, siguió entonces el ejemplo de su hermana e hizo lo mismo (Génesis 30: 1-13). En ninguna otra parte encontramos de nuevo esta costumbre en la Biblia, costumbre que aparentemente se practicó únicamente durante la época patriarcal.
En cambio, los registros cuneiformes sí muestran un panorama similar. Mencionan que esta rara costumbre fue practicada entre los habitantes de Mesopotamia únicamente en el período patriarcal. El Código de Hammurabi contiene algunas leyes que tienen que ver con esta costumbre. Se decreta aquí que si una esposa es esteril, y da su joven sierva a su esposo para obtener un hijo por medio de ella, al esposo no le está permitido casarse con otra mujer. También contien provisiones legales con respecto a la joven sierva que llega a ser madre en esta forma e en relación con el estado legal de sus hijos. ¹
Los textos de Nuzi señalan casos particulares de esta práctica. Un contrato matrimonial entre um hombre llamado Shennima y su prometida Kelim-ninu, sirve de ejemplo. En este contrato puede leerse el siguiente párrafo: “Si Kelim-ninu tiene (hijos), Shennima no tomará otra esposa; pero si Kelim-ninu no lleva (hijos), Kelim-ninu adquirirá una mujer de la tierra de Lullu como esposa para Shennima, y Kelim-ninu no podrá echar a los hijos”. ²
Este texto muestra claramente que era deber de la esposa estéril proveer a su esposo de una segunda esposa, generalmente una esclava, para levantar descendencia; y explica, al mismo tiempo, por que Sara, Raquel y Lea pensaron que no era más que natural y acostumbrado pedirle a sus esposos que tuvieran hijos con sus siervas.
A través de los siglos los hombres han tomado concubinas o tenido otras relaciones extramaritales y producido hijos en esta manera; pero no tenemos evidencia de ningún otro período de la historia antigua de que una esposa estéril estaba obligada –por la ley y la costumbre– a asegurarle a su marido un segunda esposa, a fin de que la familia no quedara sin hijos.
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¹ T. J. Meek, Ancient Near Eastern Texts Relating to the Old Testament, p. 172, Laws Nº 144, 146.
² Id. p. 220.
13.04. Más evidencias de la historicidad de los patriarcas hebreos
Los descubrimientos no cesaron después de los hallazgos de Nuzi. Tres códigos, más antiguos que el de Hammurabi, fueron desenterrados posteriormente.
Estos códigos y textos, de una naturaleza enteramente diferente han iluminado muchos detalles que se encuentran en las narraciones patriarcales, según el libro de Génesis, y han rellenado muchas lagunas en nuestro conocimiento de ese periodo histórico.
Las investigaciones arqueológicas y topográficas llevadas a cabo por Albright y Nelson Glueck, en la Trasjordania, y por Glueck, en el desierto del Neguev, en Israel, también arrojaron evidencia en cuanto a la historicidad de los patriarcas hebreos.
Todo este material en conjunto ha creado una nueva atmósfera entre los historiadores del Antiguo Testamento.
Con excepción de unos pocos eruditos reaccionarios – entre los más viejos, por cierto -, apenas si hay algún historiador bíblico que se atreva a negar por más tiempo la historicidad esencial de las narraciones patriarcales.
G. Ernest Wright, de la Universidad de Harvard, sintetizó la evidencia disponible, y llegó a las siguientes conclusiones:
“Probablemente nunca podremos comprobar que Abrahán realmente existió, que hizo esto o aquello, o que habló en esta forma o en otra; pero lo que sí podemos comprobar es que su vida y su tiempo, como se reflejan en la narración acerca de él, encuadran perfectamente dentro del segundo milenio a. C., pero imperfectamente dentro de cualquier periodo posterior. Esta es una conclusión básica, y una de las contribuciones más importantes que la arqueología haya hecho al estudio del Antiguo Testamento durante las últimas cuatro décadas”.*
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* G. Ernest Wright, Biblical Archaeology (edic. revisada, Filadelfia, 1962), p. 40.
13.03. Los textos de Nuzi y las costumbres de los patriarcas
Otro descubrimiento importante de gran ayuda en la rehabilitación histórica de los patriarcas fue la excavación de Nuzi, un lugar pequeño y antiguo en el norte de Irak.
Allí se descubrieron muchos textos cuneiformes escritos durante el periodo patriarcal. Estos textos confirman, en primer lugar, las conclusiones sacadas del estudio del Código de Hannurabi, respecto a las condiciones sociales y legales que prevalecieron en el tiempo de los patriarcas.
Un estudio de dichos textos revela que las costumbres del periodo patriarcal no encajan en ningun otro periodo de la historia antigua.
El profesor W. F. Albright, conocido arqueólogo de la Universidad Johns Hopkins, pudo, por lo tanto, decir en 1950, que los textos de Nuzi han “iluminado tan brillantemente muchos detalles de las narraciones patriarcales, que éstas no se acomodan en absoluto en una tradición postmosaica”, que ya no podemos negar por más tiempo “la historicidad sustancial de la tradición de los patriarcas”.
También afirma que “el panorama de Génesis es completamente histórico, y no hay razón para dudar de la exactitud general de los detalles biográficos y de los esbozos personales, los cuales hacen que los patriarcas adquieran vida con un realismo ajeno a un simple carácter extrabíblico en toda la vasta literatura del Cercano Oriente”. *
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* W. F. Albright, The Biblical Period From Abraham to Ezra (edic. revisada, Nueva York, 1963), p. 5.
13.02. El orden de las letras del alfabeto hebreo - 3500 años
En realidad, algunas de estas tablillas escritas en el siglo XIV a. C. tenían el propósito de ayudar a los escribas a aprender de memoria las letras en el orden correcto.
Para el gran asombro de los arqueólogos, se descubrió que la secuencia de estas letras era la misma que la de los modernos caracteres hebreos. Por lo tanto, sabemos ahora que el orden de las letras del alfabeto hebreo tiene por lo menos 3.500 años de antigüedad: ¡un descubrimiento bastante asombroso!*
Los descubrimientos de todos estos textos antiguos, y su desciframiento, han revelado que por lo menos se usaron dos tipos de escritura alfabética en Siria y Palestina que eran tan antiguas como el periodo patriarcal. También han revelado que estas escrituras fueron bastante utilizadas, y que las letras individuales fueron memorizadas hace unos 3.500 años en una secuencia que no ha sido alterada hasta hoy.
Estos descubrimientos han refutado completamente el argumento de la alta crítica de que la falta de escritura alfabética en el segundo milenio antes de Cristo era una prueba suficiente de que las historias patriarcales no podían haber sido escritas en ese tiempo.
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* W. F. Albright, “Some Important Recent Discoveries: Alphabetic Origins and the Idrimi Statue”, Bulletin of the American School of Oriental Research, nº 118 (abril 1950), pp. 12-14; “The Origin of the Alphabet an the Ugaritic ABC Again” nº 119 (oct. 1950), pp. 23-24; E. A. Speiser, "A Note on Alphabetic Origins”, Bulletin of the American School of Oriental Research, nº 121 (febrero, 1951), pp. 17-21.
13.01. Los inventores del alfabeto
Este era el estado del conocimiento histórico de la época patriarcal que existía cuando estalló la Primera Guerra Mundial. Durante esa gran conflagración, el gran egiptólogo Alan H. Gardiner descifró las inscripciones en piedra, descubiertas cerca del monte Sinaí diez años antes. Gardiner halló que estas inscripciones, producidas en los primeros años del segundo milenio a. C. habían sido escritas por semitas, y constituían el más antiguo texto alfabético en existencia.
Este descubrimiento – que marcó época – mostraba sin duda que la invención del alfabeto escrito había tenido lugar muchos siglos antes de lo que se había creído. Además, estas inscripciones revelaron que no habían sido los antiguos fenicios los inventores del alfabeto, sino los cananeos del sur de Palestina, quienes trabajaban como mineros para los egipcios en las minas de cobre y turquesa de la península de Sinaí.
Desde este primer descubrimiento de documentos alfabéticos, han sido descubiertos muchos más textos en la misma escritura en el Sinaí y en la parte sur y central de Palestina, probandose así que la Escritura alfabética era ampliamente usada, por lo menos, desde el siglo XVI a. C. en adelante.**
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* Alfred Jeremias, The Old Testament in the Light of the Ancient East, (Nueva York, 1911), vol. 2, p. 45.
** W. F. Albright, The Proto-Sinaitic Inscriptions and Their Decipherment (Cambridge, Mass., EE.UU., 1966), pp. 1-9.
13.00. La resurrección histórica de los patriarcas - Introducción
Los patriarcas bíblicos fueron el blanco de ataque preferido de los críticos durante el siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX. Una de las muchas razones para criticar tan intensamente a los patriarcas era la falta de conocimiento histórico con respecto al segundo milenio antes de Cristo.
Se conocía muy poco acerca de las condiciones políticas, sociales y culturales en las cuales vivió la gente de la primera mitad del segundo milenio a. C., la época patriarcal.
Más aún, no había evidencia alguna de que hubiera existido la escritura alfabética en ese tiempo, por cuya razón se creía que todas las historias relacionadas con los patriarcas habían pasado oralmente de una generación a otra, por muchos siglos, antes de que fueran escritas. Se pensaba que en esta transmisión las narraciones habían sido adornadas y cambiadas en tal forma, que dificilmente podía reconocerse las figuras históricas originales.
Estos puntos de vista fueron sostenidos por la mayoría de los eruditos bíblicos reconocidos en Europa y America.
El sumo sacerdote de la alta crítica bíblica, Julius Wellhausen (1844- 1918), escribió que era imposible obtener cualquier información histórica relacionada con los patriarcas de las narraciones bíblicas.
Estaba completamente convencido de que las historias patriarcales habían sido escritas en una época posterior, cuyas condiciones se habían “proyectado hacia atrás, sobre una remota antigüedad”, y que por lo tanto reflejaban las condiciones posteriores “como un espejismo transfigurado”.
Wellhausen y sus seguidores estaban tan seguros de la solidez de sus argumentos, que el primero afirmó en una de sus declaraciones, que si la tradición israelita relativa a los patriarcas “fuera únicamente posible, sería una locura preferir cualquier otra posibilidad”.*
Los años que han transcurrido desde entonces han contemplado grandes cambios con respecto a nuestro conocimiento histórico, cultural y religioso, especialmente en lo que concierne al periodo patriarcal.
La primera gran revelación sobrevino cuando fue descubierto el famoso Codigo de Hammurabi en el invierno de 1901-1902. Aquí se pueden captar las condiciones sociales que prevalecían durante la primera mitad del segundo milenio a. C., época que, hasta este descubrimiento, era conocida únicamente por las historias bíblicas de los patriarcas.
El resultado de este hallazgo fue que numerosos y honestos eruditos admitieron que las historias de los patriarcas contenían muchos más datos históricos de los que nadie había estado dispuesto a aceptar.
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* Julius Wellhausen, Die Composition des Hexateuchs und der historischen Bücher des Alten Testaments (4º edic., Berlin, 1963), p. 347.
12.15. Resumen
Sin embargo, contienen algunos recuerdos vagos del conocimiento de estos primeros sucesos, como puede verse por los breves ejemplos presentados. Tampoco se hace mención de las historias de Babilonia y Egipto acerca de la creación, las cuales muestran en algunas partes una remota similaridad con la narración bíblica de la creación.
Además los registros citados no dicen nada acerca de la gran longevidad de los antediluvianos, ni que inventaran la metalurgia, construyeron ciudades y comenzaran a vivir en comunidades, tal como aparece en los primeros capítulos del Génesis.
Sin embargo, se ha citado lo suficiente como para mostrar que los antiguos tenían algún conocimiento vago de las condiciones dichosas del paraiso perdido, que conocían algo acerca de la entrada del pecado en el mundo y estaban profundamente conscientes de su condición pecaminosa, deseando al mismo tiempo salir de alguna manera de esta deplorable condición de enfermedad, desgracia y muerte, y que tenían una tradición muy arraigada en el cataclismo prehistórico del diluvio.
12.14. La confusión de las lenguas
En 1968, el profesor S. N. Kramer publicó descubrimientos adicionales de fragmentos de tablillas que contienen la historia de una época dichosa en tiempos prehistóricos (Ver: La dichosa condición del primer hombre).
Estas nuevas tablillas, excavadas en Kish durante los años 1923-1932, habían llegado al Museo Ashmolean, en Oxford, Inglaterra, en donde Kramer las estudió y presentó un primer informe sobre las mismas en 1968. El nuevo texto continua la historia citada en "La dichosa condición del primer hombre".
Muestra que la humanidad, según los antiguos sumerios, había hablado originalmente una sola lengua, y que por un acto divino de Enki, el principal de los dioses, el habla de los hombres había sido confundida.
“Enki, el señor de la abundancia, (cuyos) mandatos son fidedignos, el señor de la sabiduría, que entiende la tierra, el lider de los dioses, dotado de sabiduria, el señor de Eridu, cambió el habla en su boca, [¿trajo?] contención en el habla del hombre que (hasta entonces) había sido una”. *
Este nuevo texto recuerda a los estudiantes de la Biblia la historia presentada en Génesis 11:1-9, en donde se narra cómo Dios confundió las lenguas de los hombres cuando intentaban construir una torre cuya cúspide llegara haste el cielo.
El resultado fue que la gente, que hasta ese momento había hablado una sola lengua, fue esparcida “desde allí sobre la faz de toda la tierra”. Los que se entendían, evidentemente se trasladaron a los mismos lugares en donde pudieron vivir juntos.
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* Kramer, Journal of the American Society, vol. 88 (1968), p. 111.
12.13. El diluvio - III
No hay duda alguna de que esta narración del diluvio del valle de Mesopotamia, se refiere al mismo suceso registrado en Génesis capítulos 6-8. Los puntos de contacto entre las dos narraciones son tan parecidos y numerosos, que uno no puede considerar que ambas se refieran a sucesos diferentes.
Esto no debe sorprender, porque la gente del valle del Tigris y del Eufrates vivió cerca de Armenia, en donde se posó el arca de Noé, lugar en el cual se establecieron inmediatamente después del diluvio algunos de los descendientes de Noé (Génesis 11:1-9).
Lo más razonable es esperar hallar la información más exacta acerca de esta gran catástrofe en los registros más antiguos que la mencionan y entre el pueblo que vivió en el área en la cual se establecieron primero los sobrevivientes del diluvio.
Aunque no se puede negar que la narración babilónica del diluvio describe la misma catástrofe registrada en el primer libro de la Biblia, y repetida constantemente en el Nuevo Testamento (Mateo 24:37-39; Lucas 17:26, 27; 1 Pedro 3:20; 2 Pedro 2:5), hay que reconocer que se trata de una historia adulterada por las distorsiones y los conceptos paganos.
Noé debe haber amonestado a sus contemporáneos tratando de salvarlos de la inminente catástrofe, porque se lo llama “pregonero de justicia” (2 Pedro 2:5), pero Utnapishtim, héroe de la narración mesopotámica, fue instruido para engañar a sus súbditos a fin de que no se alarmaran por la construcción del barco, y quizás también que no hiciesen preparativos para salvarse.
Los registros bíblicos claramente declaran que el diluvio vino como castigo por la maldad del hombre, mientras que la narración babilónica indica que el diluvio sobrevino por un capricho de los dioses, quienes más tarde lamentaron su necia acción y se sintieron tan aterrorizados por la catástrofe que habían producido, que se lamentaron como las mujeres en trance de parto. Estos dioses son comparados una vez con perros aterrorizados y luego con moscas atraídas por el olor del sacrificio.
La narración bíblica está empapada de monoteísmo y presenta el diluvio como una retribución justa por la maldad universal de la raza humana, mientras que la historia babilónica refleja el más grosero politeísmo de los autores y un concepto tergiversado de Dios, de los derechos morales y la justicia.
12.12. El Diluvio - II
Cuando Smith habló de este descubrimiento delante de los miembros de la Sociedad de la Arqueología Bíblica, las noticias de su hallazgo conmovieron a Londres como una bomba, y el Daily Telegraph envió inmediatamente a Smith para que buscara los otros pedazos de esta interesantísima tablilla en las ruinas de Nínive, antigua capital de Asiria. Desde entonces, se han desenterrado varios textos de la historia babilónica del diluvio.
El héroe del diluvio se llama Ziusudra en los textos sumerios, y Utnapishtim en los textos babilónicos y asirios.
Según estos antiguos textos, Utnapishtim, el rey de Shuruptak, fue informado por los dioses de que un devastador diluvio destruiría la tierra, pero él se salvaría en un barco, el cual le fue ordenado construir. El les pidió consejo a los dioses para saber qué respondería si se le preguntaba por qué estaba construyendo ese barco. Ellos le aconsejaron que diera la siguiente respuesta:
“Yo me he enterado de que [el dios] Enlil me es hostil,
por lo tanto no puedo residir en su ciudad,
ni poner mi p[i]e en territorio de Enlil.
Por lo tanto desciendo a lo profundo”.
entretanto el dios “hará llover en abundancia”.*
Utnapishtim obedeció y construyó el barco de acuerdo a las instrucciones y especificaciones que había recibido. Entonces lo cargó con sus pertenencias y con alimento para el hombre y las bestias, e hizo entrar en el barco a su familia y representantes de todos los animales.
Cuando llegó el tiempo señalado para el diluvio, cayeron lluvias torrenciales, las cuales duraron seis días y seis noches.
La tormenta fue tan terrible y la destrucción causada tan espantosa, que aun los dioses que habían causado el diluvio retrocedieron espantados, ascendieron al cielo, y se agacharon “contra la pared exterior como perros agazapados”.*
Cuando la tormenta finalmente se apaziguó y reinó la quietud, “toda la raza humana había retornado a la arcilla”. Unicamente el barco solitario de Utnapishtim quedó flotando en el vasto océano, y finalmente se posó sobre la cumbre del monte Nisir.
Utnapishtim esperó seis días, pero como nada sucedió, al sétimo dia, envió una paloma, la cual no encontró lugar para posarse y regresó al barco. Más tarde envió una golondrina, y ésta también volvió al arca. Luego envió un cuervo, el cual, viendo que las aguas habían mermado, se quedó.
El héroe del diluvio, al ver que la tierra estaba estaba ya suficientemente seca para recibirlo a él y a su familia, abrió la puerta y abandono el barco.
Su primera acción después de salir del barco fue la de ofrecer un sacrificio y derramar una libación sobre la cumbre de la montaña. La ofrenda y la libación atrajeron a los dioses los cuales “percibieron el dulce olor”, vinieron al altar y se “juntaron como moscas alrededor del oferente”.*
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*E. A. Speiser, Ancient Near Eastern Text Relating to the Old Testament (3ª edic., Princeton, 1969), pp. 93-95.
12.11. El Diluvio - I
Unicamente una família, la de Noé, halló gracia en los ojos de Dios, por cuya causa se trazaron planes divinos para salvar a esta gente justa. A Noé le fue ordenado construir un arca 120 años antes de que comenzara el diluvio.
Cuando terminó este periodo, Noé entró en el arca junto con su familia y las parejas de todos los animales que había sobre la tierra.
Entonces comenzó el diluvio, y las lluvias torrenciales duraron cuarenta dias y cuarenta noches. Las aguas cubrieron completamente la tierra y destruyeron a todas las personas que no estaban dentro del arca.
Cuando las aguas se retiraron de la tierra, el arca se posó sobre el monte Ararat, en Armenia. Noé esperó algún tiempo, y luego decidió saber cuánto había bajado el agua. Entonces soltó un cuervo, y más tarde una paloma; cuando ésta ya no regresó más al arca, Noé se dio cuenta de que la tierra estaba seca. Abrió luego la puerta del arca y salió, y junto con él los animales que estaban dentro.
Noé expresó su gratitud a Dios por haberlo salvado, levantando un altar y ofreciendo sacrificios, los cuales fueron aceptados por Dios, quien hizo un pacto con él.
En muchos pueblos, continentes e islas de toda la tierra hay relatos acerca de un diluvio destructor, en el cual pereció la mayoría de los habitantes de la tierra y sólo se salvaron unos pocos. Pero ninguno de estos relatos es tan parecido a la narración bíblica como la historia babilónica del diluvio.
Esta narración, preservada en forma escrita, tiene una antigüedad de más de tres mil años y procede de un lugar geográfico que se encuentra muy próximo al lugar en donde el arca reposó después del diluvio.
12.10. El moneteísmo precede al politeísmo
Aunque la evidencia arqueológica no es aún suficientemente fuerte para resolver esta pregunta en una forma inequívoca, algunas evidencias definidas favorecen el punto de vista de que el monoteísmo se encuentra en la base de todas las religiones.
Como ejemplo de esto, se puede acudir a la literatura de los sumerios. Los textos sumerios más antiguos procedentes de Uruk (la Erec bíblica) y de Kish, todos ellos escritos en caracteres pictográficos, únicamente mencionan dos dioses: Anu, el dios del cielo, e Inrieni, la reina del cielo.
En un periodo un poco posterior fueron desenterradas, en la ciudad de Kish, cientos de tablillas con escritura cuneiforme auténtica, las más antiguas alguna vez descubiertas. En estas tablillas se mencionan sólo tres dioses. Sin embargo, poco después de que fueran escritas estas tablillas el número de los dioses aumentó grandemente, porque los textos del primer periodo dinástico, los cuales los arqueólogos fechan alrededor del año 3.000 a. C., contienen los nombres de 750 dioses. En el ocaso de la civilización sumeria, en el segundo milenio antes de Cristo, este número había aumentado a 5.000 dioses.
Esta evidencia textual muestra que la tendencia a través del tiempo fue el aumento y no la disminución del número de los dioses. Este aumento fue lento al comienzo, pues el número de los dioses aumentaba de uno a tres en el curso de los siglos, pero a medida que pasaba el tiempo se hizo considerable hasta que el número saltó rápidamente de tres a 750, y durante las próximas pocas centurias, de 750 a 5.000.
Estos hechos revelan claramente que entre los sumerios, por lo menos, el monoteísmo parece haber precedido al politeísmo. Además muestran que hay una concordancia perfecta con los registros bíblicos que se refieren a la historia primitiva de esta tierra. Los antiguos se describen en estas narraciones como conociendo sólo a un Dios (Génesis 3:8-24), pero a medida que pasó el tiempo, se inventaron más dioses, pues “todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” (Génesis 6:5).
El resultado fue que en los libros posteriores del Antiguo Testaemnto todas las otras naciones aparecen como politeístas y los hebreos como los únicos monoteístas; y aún éstos frecuentemente cayeron presa de las seducciones politeístas de sus vecinos paganos.
12.09. El hombre antiguo era consciente de su estado pecaminoso
Los cristianos no estamos de acuerdo con su razonamiento para alcanzar dicho blanco, pues ellos pensaban que podían lograrlo por la magia o apaziguando los dioses mediante los sacrificios de personas y animales, y otros ritos paganos, algunos de los cuales eran inmorales.
Sin embargo, reconocemos el hecho de que los registros antiguos contienen clara evidencia de que los principios morales de la Biblia, expresados en el Decálogo, eran conocidos por el hombre en los mismos albores de la historia de este mundo.
12.08. Las Confesiones negativas
Este hecho se revela en sus lápidas funerarias e inscripciones personales, en las cuales constantemente declaraban que nunca habían hecho algo malo, sino únicamente lo bueno.
Los egiptólogos están tan familiarizados con este tipo de afirmaciones hipócritas, que para denominarlas han acuñado el término “Confesiones negativas”.
Unas pocas sentencias de “El libro de los muertos” pueden servir como un ejemplo de este tipo de textos.
“El libro de los muertos” era un documento que los antiguos egipcios colocaban junto al difunto, para que le sirviera como un pasaporte válido y asegurara a su portador su admisión en el otro mundo. La siguiente retahíla es un ejemplo típico de dichas “confesiones negativas”.
“... Yo no he cometido mal.
... Yo no he robado.
... Yo no he sido codicioso.
... Yo no he robado.
... Yo no he matado a hombre alguno.
... Yo no he alterado la medida del grano.
... Yo no he cometido engaño.
... Yo no he dicho mentiras.
... Yo no he sido agresivo.
... Yo no he practicado la usura.
... Yo no he cometido adulterio”. *
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* John A. Wilson, Ancient Near Eastern Texts Relating to the Old Testament (3ª edic., Princeton, N. J. EE. UU., 969) p. 35.
12.07. El pecado en Mesopotamia
Cuando estos pueblos hablaban de pecado, conocían lo que éste significaba; percibían nítidamente que robar, matar, engañar o adulterar eran pecados; en otras palabras, entendían claramente los principios del Decálogo bíblico (Éxodo 20:3-17).
Estos principios pueden reconocerse en una serie de preguntas contenidas en un texto, en las cuales se trata de hallar la causa inexplicable de que el hombre viva bajo un castigo divino:
“¿Há apartado él al padre de su hijo o al hijo de su padre?
¿Ha rehusado él liberar a un cautivo?
¿Ha dicho él ‘sí’ en lugar de no, o ‘no’ en lugar de sí?
¿Ha usado él balanzas falsas?
¿Ha prestado él oído a informes mentirosos?
¿Ha fijado él un lindero falso?
¿Ha violado él la casa de su vecino?
¿Ha entrado él a la mujer de su prójimo?
¿Ha derramado él la sangre de su vecino?” *
Estas preguntas son una viva ilustración de la verdad de la declaración del apóstol Pablo, de que los paganos estaban familiarizados con lo esencial de la ley de Dios:
“Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos” (Romanos 2:14, 15).
La ley de Dios, expresada en su forma más perfecta en el Decálogo, contiene principios universales e inmutables que discriminan entre lo correcto y lo incorrecto, principios que en parte fueron también expresados en las preguntas de ese antiguo hombre anónimo, autor del texto cuneiforme que presentamos. Aunque él y sus conciudadanos del valle da Mesopotamia no estaban familiarizados probablemente con el Decálogo según la forma bíblica, estaban bien concientes de sus principios y sabían muy bien lo que era correcto y lo que no lo era.
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*L. W. King, Babylonian Religion and Mithology, (Londres, 1899), p. 218-219.
12.06. La oración de un antiguo penitente
Muchas oraciones e himnos de los pueblos antiguos del valle de Mesopotamia revelan en forma impresionante cómo estos pueblos estaban completamente conscientes de su condición pecadora, y cuánto deseaban el perdón.
Aunque eran politeístas reconocían su verdadera condición espiritual miserable.
La oración de un antiguo penitente sirve como ejemplo de muchas otras oraciones que aparecen en la literatura antigua:
“Oh, mi dios, que estás airado, acepta mi oración;
oh, diosa, que estás disgustada, recibe mi súplica;
recibe mi ruego, y que tu espíritu se sosiegue.
Oh, mi diosa, mírame con piedad y acepta mi súplica.
Que mis pecados sean perdonados; que mis transgresiones sean borradas;
que mi excomunión me sea quitada; que mis cadenas sean desatadas;
que los siete vientos lleven muy lejos mis lamentos.
Aventaré lejos mi maldad, que el pájaro la lleve a los cielos.
Que las aguas corrientes del río me laven completamente”. *
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*L. W. King, Babylonian Religion and Mithology, (Londres, 1899), p. 212.
12.05. Un dios interesado en la situación del hombre
Marduk, de acuerdo con este texto, profundamente conmovido por la miseria de la raza humana, buscaba un remedio para ayudarla. Por lo tanto le dijo a su padre:
“Una maldición semejante a un demonio ha caído sobre el hombre, tristeza y dificultades han descendido sobre él, y lo han sacrificado como un cordero”, y que, como resultado, “su dios y su diosa guardiana lo habían abandonado”.
Después, como un verdadero intercesor por el hombre, suplica repetidamente a su padre, y le pide consejo para curarlo o redimirlo. Y Ea le responde:
“Oh, hijo mío Marduk, ¿qué puedo yo decirte que tú no sepas? Lo que yo sé, tú lo sabes; anda, hijo mío Marduk, llévalo a la casa de la purificación; quita de él la maldición”.*
Este texto toca una nota muy agradable al lector moderno, porque encontramos aquí, en la imaginación del antiguo escritor, un dios interesado en el estado pecaminoso del hombre y preocupado por su salvación.
Esto demuestra que en la antigua Babilonia el hombre sentía que vivía bajo una maldición, un hechizo del cual podía librarlo únicamente un acto divino de purificación.
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*L. W. King, Babylonian Religion and Mithology, (Londres, 1899), pp. 207-208.
12.04. La epopeya de Gilgamés
Otra historia famosa, la epopeya de Gilgamés, nos cuenta de un rey de la ciudad de Uruk, que no es sino la bíblica Erec de Génesis 10:10, cuyo más querido amigo muere.
Gilgamés desciende al mundo inferior en busca de la “hierba da la vida” para no correr la suerte de su amigo.
Después de muchas aventuras obtiene la codiciada hierba, pero desafortunadamente la pierde de nuevo cuando una serpiente se la arrebata.
Esta famosa epopeya de origen sumerio, relatada vez tras vez durante siglos entre los antiguos babilonios, refleja el anhelo patético por la vida eterna que siempre ha llenado el corazón humano.*
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La traducción del poema épico de Gilgames, por E. A. Speiser puede leerse en Ancient Near Eastern Text Relating to the Old Testament (3ª edic., Princeton, 1969), pp. 72-79. Ver también las pp. 88, 90 y 96.
12.03. El mito de Adapa
El mito de Adapa nos cuenta de un hombre fuerte y sabio que quebró las alas del viento sur para librarse de su fuerza sofocante. Adapa fue entonces llamado al cielo para defenderse por su audaz acción no autorizada. Un dios, temiendo que Adapa pudiera obtener la inmortalidad, le dijo a éste una mentira, con lo cual evitó que Adapa comiera el alimento celestial que se le ofrecía, y mediante el cual se haría inmortal.
Es posible que en este mito babilónico se encuentre oculta una vaga reminiscencia de la historia de la caída del hombre.
12.02. "La madre del pecado"
A diferencia de la Biblia, los registros antiguos tienen muy poco que decir acerca de la caída del hombre en el pecado.
Esta dolorosa experiencia, tan energicamente narrada en Génesis 3, raramente encuentra una reflexión por parte del mundo antiguo.
Unicamente un poema sumerio bilingüe dice, en su parte preservada:
“la doncella comió de lo que estaba prohibido; y la doncella, la madre del pecado, hizo lo malo; la madre del pecado tuvo una dolorosa experiencia”.*
Esta breve declaración parece referirse a los sucesos narrados en Génesis 3, cuando Eva, la compañera de Adán, trajo una maldición sobre ella, sobre su esposo y sobre su descendencia, por prestar oído a la voz encantadora de la serpiente y comer del fruto prohibido del “árbol de la ciencia del bien y del mal”.
Por esta razón ella no sólo se convirtió en el primer ser humano pecador sino en “la madre del pecado”, según la llama el poema sumerio citado.
Esta caída en el pecado trajo consigo no solamente la pérdida de la inocencia y del paraíso, sino también el alumbramiento doloroso, el trabajo difícil para el hombre, una verdadera – “dolorosa experiencia” – y, finalmente, la muerte.
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* Alfred Jeremias, Das Alte Testament im Lichte des Alten Orients, (4ª edic. Leipzig, 1930), p. 99.
12.01. La dichosa condición del primer hombre
“En otro tiempo no había serpiente, ni escorpión,
no había hiena,
no había león; no había perro salvaje ni lobo;
no había miedo ni terror.
El hombre no tenía rival.
En ese tiempo [existió en] el país de Shubur [el este], el lugar
de la abundancia, de las leyes justas;
Sumer [sur], la de léngua armónica, el gran país de las leyes
divinas del principado,
Uri [norte] el país provisto de todo lo necesario,
el país de Martu [oeste], que descansaba seguro;
el universo entero, los pueblos al unísono
rendían homenaje a Enlil en una sola lengua”. *
Este poema parece darnos una vívida descripción de las condiciones de la tierra antes de la caída del hombre, cuando aún no existían los animales dañinos ni salvajes, cuando aún no había rivalidad o enemistad entre los hombres, cuando había abundancia y reinaba la seguridad, la armonía y la justicia en toda la tierra.
12.00. El esclarecimiento del período prepatriarcal
Los registros más antiguos alguna vez desenterrados fueron escritos por los antiguos sumerios sobre las tabletas de arcilla en caracteres en forma de cuña, llamados “escritura cuneiforme”.
Los sumerios habitaron el valle de la baja Mesopotamia durante el tercer milenio a. C.
Se cree que fueron los inventores de la forma más antigua de escritura que conocemos.
En sus registros conservaron para la posteridad sus leyes, su historia, sus oraciones, sus himnos y leyendas del nebuloso pasado, en donde se contienen vagas memorias y tradiciones inciertas acerca de acontecimientos que sucedieron antes de su própio tiempo.
11.00. La resurrección de la Arabia antigua
Arabia, considerada por muchos eruditos como la cuna de la civilización, ha sido un país más o menos cerrado para los exploradores debido al fanático exclusivismo de su población musulmana.
La exploración de sus antiguas ruinas no es menos importante que la de otros países del Cercano Oriente debido a las muchas relaciones que han tenido los pueblos árabes con los países colindantes.
La primera expedición enviada a Arabia, en 1762, terminó en una catástrofe, pero su único sobreviviente, Carsten Niebuhr, salvó las copias de muchas inscripciones anteriores a los períodos preislámicos.
La escritura de esas inscripciones, entonces llamada himiarita, fue descifrada en 1841 por Gesenius y Rödiger, y desde entonces se ha enriquecido mucho nuestro conocimiento de la historia y cultura de la antigua Arabia.
Joseph Halévy trajo consigo unas 600 inscripciones más y Edward Glaser entre 1882 y 1894 consiguió añadir otro millar. Debido a otras adiciones, el número de inscripciones arábigas preislámicas conocidas ha llegado a más de 5.000.
Aunque los textos existentes no van más allá del siglo VIII AC, son de gran importancia para el estudiante del texto hebreo del Antiguo Testamento pues contienen muchas palabras bíblicas y aclaran conceptos religiosos expresados en la Biblia.
La primera excavación en suelo árabe se efectuó en 1928 con pobres resultados, pero en 1950 -bajo la dirección de Wendell Phillips con W. F. Albright como arqueólogo - comenzaron excavaciones en Qatabán al sur de Arabia.
En 1951, Wendell Phillips, con un equipo de hábiles especialistas, comenzó excavaciones en Marib, Yemen, la ciudad que se cree que era la capital de la reina de Sabá, famosa por su visita al rey Salomón.
Marib había sido una ciudad prohibida por mucho tiempo y antes de 1951 había sido visitada por un número menor de occidentales que La Meca.
Sabiendo que en Marib había impresionantes ruinas de antiguos edificios, por mucho tiempo el mundo de los eruditos había esperado examinar ese lugar científicamente. Por lo tanto, fue grande el gozo cuando se concedió permiso para comenzar excavaciones en la capital de la reina de Sabá, donde podían esperarse importantes descubrimientos arqueológicos.
Desgraciadamente, en febrero de 1952, la hostilidad de los gobernantes locales obligó a una rápida retirada.
Sin embargo, la corta campaña fue fructífera. Se lograron copias de muchas inscripciones y nos ha dado una buena reconstrucción y cuadros del antiguo templo de la diosa luna.
Los informes preliminares de esta excavación han despertado el apetito de cada estudiante de historia antigua, y tan sólo se espera que la obra interrumpida pueda reiniciarse en el futuro cercano.
10.00. La resurrección de la Persia antigua
La antigua Persia es de interés para el lector de la Biblia debido a sus relaciones con la historia de Judá posterior al exilio, cuando Persia - entonces el poder máximo del mundo - decidió la restauración del Estado judío en Palestina.
Fue en Susa, la antigua capital elamita, donde la influencia de la reina Ester en el palacio salvó a su pueblo de un intento de aniquilación.
Los esposos Dieulafoy, en 1885, comenzaron las excavaciones de Susa y éstas han continuado intermitentemente hasta ahora bajo la dirección de otros arqueólogos.
Fue en las ruinas del palacio de Susa donde se encontró el importante código de Hammurabi.
Otro importante resultado de las excavaciones de Susa es que el trazado de su palacio muestra una concordancia tan perfecta con su descripción en el libro de Ester, que algunos notables eruditos han sido inducidos a admitir que sólo podría haber escrito aquel libro alguien que conocía bien el palacio, sus divisiones y su sala de audiencia ceremonial.
Desde 1931 hasta los comienzos de la Segunda Guerra Mundial - bajo los auspicios del Instituto Oriental de la Universidad de Chicago - se llevaron a cabo excavaciones en Persépolis, la antigua capital aqueménida, primero bajo la dirección de Ernesto Herzfeld, más tarde bajo Erico Schmidt.
Se descubrió un gran número de relieves que describen escenas de paz y guerra de los tiempos de Darío el grande, Jerjes y Artajerjes, nombres todos con los cuales está familiarizado todo lector de la Biblia.
Miles de textos administrativos, escritos en elamita cuneiforme en tablillas de arcilla, dan una visión cabal de la organización sumamente eficaz del imperio persa, en el cual trabajaron hombres como Zorobabel, Mardoqueo, Esdras y Nehemías.
También se han hecho descubrimientos importantes en otras partes de la Persia antigua, pero no son suficientes para cubrir las brechas en relación con la historia de esa importante nación. Todavía hay una gran obra que hacer en ese país antes de que su historia sea tan bien conocida como la de otros pueblos de la antigüedad.
9.01. Los hititas en la Biblia
La palabra hitita(s) aparece con frecuencia en el AT bajo la forma "heteo(s)".
El Het de Gén. 10:15, hijo de Canaán y nieto de Cam (cf v. 6), debió haber sido el antepasado de los proto-hititas que se habían establecido en el Asia Menor y fueron absorbidos por los hititas indoeuropeos cuando penetraron en Anatolia desde el noreste.
Algunos de esos proto-hititas habrían vivido en Palestina en el tiempo de Abrahán (15:18-20; 23:3-20).
Probablemente fue éste el pueblo al que pertenecieron 2 esposas de Esaú (26:34), y los "heteos" en las listas de naciones que habitaban en Canaán cuando los israelitas entraron en el país (Exodo 3:8; Deuteronomio 7:1; 20:17; Josué 3:10; 11:3; 24:11); aunque es posible que en tiempos de la invasión israelita hubiera colonizadores de los hititas indoeuropeos en Canaán.
Los restos de los proto-hititas habrían estado también entre los que se casaron con los israelitas en tiempos de los jueces (Jue. 3:5, 6).
Dirigiéndose a los habitantes de Jerusalén, Ezequiel les dice con tono sarcástico, en relación con la población preisraelita de Jerusalén: "Tu padre fue amorreo, y tu madre hetea" (Ezequiel 16:3, 45).
Se conocen nombres amorreos de reyes de Jerusalén por textos de execración* egipcios del siglo XIX a.C., pero el rey de Jerusalén que escribió cartas al faraón egipcio en el período de Amarna tenía un nombre hitita: Abdu-Khepa, "siervo de [la diosa hitita] Khepa", lo que pareciera indicar que era hitita.
Los heteos todavía formaban parte de la población de Palestina en tiempos de David y de Salomón, como lo demuestran los registros bíblicos.
David tenía valientes soldados hititas en su ejército, como Ahimelec (1 Samuel 26:6) y Urías, el esposo de Betsabé (2 Samuel 11:3-12:10).
Los hititas a quienes Salomón incorporó a sus campamentos de trabajos forzados (1 Reyes 9:20-22; 2 Crónicas 8:7-9), probablemente fueron también descendientes de los primeros heteos del período del imperio.
Sin embargo, las esposas heteas de Salomón fueron muy probablemente princesas de las ciudades-estados del norte de Siria que florecieron en su tiempo (1 Reyes 11:1), y entre cuyos gobernantes estuvieron evidentemente los "reyes de los heteos" con quienes Salomón tuvo un activo comercio (10:29; 2 Crónicas 1:17).
También se mencionan los reyes de las ciudades-estados hititas en 2 Reyes 7:6, donde el informe bíblico habla de un ejército de sirios que tenía cercada a Samaria, pero que huyó en gran desorden cuando les pareció oír que un ejército hitita se aproximaba a aliviar a los israelitas.
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*En Tebas y Saqara se encontraron textos de la 12ª dinastía de Egipto que contienen maldiciones contra países y ciudades extranjeras, contra sus gobernantes, ciudadanos y posesiones.
Los textos fueron escritos en vasijas planas de cerámica o sobre estatuillas de arcilla que representaban extranjeros, que luego eran quebradas ceremonialmente para que las maldiciones surtieran efecto.
Los textos son de gran valor para el historiador de la Biblia, porque contienen numerosos nombres de ciudades y gobernantes de Canaán durante el tiempo de los patriarcas, un período del cual existe muy poco material extrabíblico histórico sobre Palestina y Siria.
Por estos textos sabemos, por ejemplo, que los nombres de 2 reyes de Jerusalén en las postrimerías del siglo XIX a.C. fueron Yaquir{ammu y Saz{anu, lo que confirma el hecho de que Jerusalén era una ciudad real durante el período patriarcal.
Se lo puede deducir de Gén. 14:18, donde se menciona al rey Melquisedec de [Jeru] Salem.
9.00. La resurrección de la antigua Anatolia
Anatolia, o Asia Menor, no desempeñó un papel de gran importancia en proporcionar material que proyecte luz sobre la Biblia, sin embargo, la obra arqueológica real allí debe mencionarse brevemente.
Hubo un tiempo cuando nada se sabía de los hititas [heteos] excepto lo que dice la Biblia acerca de ellos.
Los críticos podían libremente proclamar, sin temor de que se los contradijera, que sencillamente los hititas no habían existido y que los bíblicos "reyes de los heteos [hititas]" pertenecían al reino de la fábula y la leyenda.
Todo esto cambió desde 1879, cuando A. H. Sayce y W. Wright hicieron notar que las extrañas inscripciones jeroglíficos encontradas en el norte de Siria y en Anatolia eran monumentos de los por tanto tiempo perdidos hititas.
Muchos eruditos han tratado de descifrar esas inscripciones que desde ese tiempo se han encontrado en cantidades crecientes.
Tal como lo sabemos ahora, fueron fruto de los hititas, entre 1600 y 700 AC, pero por mucho tiempo esas inscripciones no estuvieron dispuestas a revelar sus secretos.
Finalmente, en 1947 Bossert encontró inscripciones bilingües, escritas en fenicio y jeroglíficos hititas, en la localidad de Karatepe, Cilicia [Asia Menor]. Desde entonces ha hecho rápidos progresos el desciframiento de esa misteriosa escritura y ese idioma.
Los historiadores y eruditos bíblicos anticipan con ávido interés el tiempo cuando puedan leer las inscripciones jeroglíficos hititas tan fácilmente como las de otras naciones antiguas que han hecho tanto para aumentar nuestro conocimiento del mundo de la antigüedad.
De 1906 a 1912, Hugo Winckler excavó Hatusas - ahora Bogazkoy - la capital hitita. Tuvo la fortuna de encontrar los archivos reales escritos en hitita cuneiforme, escritura que era usada por los hititas además del sistema jeroglífico.
El hitita cuneiforme fue rápidamente descifrado por el erudito checo Hrozny, en 1915, y desde entonces una cantidad de especialistas nos han dado traducciones de los documentos de Bogazkoy.
Esos textos han colocado sobre una base sólida nuestro conocimiento acerca de la nación hitita.
Se han excavado varias ciudades de los Estados hititas del norte de Siria con las cuales comerciaba Salomón (1 Reyes 10:29). Entre ellas las más importantes son Zendjirli y Carquemis, excavadas por los alemanes (1888-1902) y los británicos (1911-1914 y 1920) respectivamente.
Se encontraron inscripciones arameas e hititas y muchas esculturas, etc. Eso nos capacita para reconstruir la historia de esos Estados y para entender mejor las declaraciones bíblicas que tratan de ellos.
8.02. La Arqueología en Siria - II
Claudio F. A. Schaeffer logró, desde 1929, los resultados más sensacionales en las excavaciones de Ras Shamra, la antigua Ugarit.
Este puerto cananeo del norte fue destruido en el siglo XIII AC y nunca fue reedificado, de modo que sus ruinas contienen materiales muy importantes y han demostrado ser una mina casi inagotable de información muy valiosa.
Doquiera se ha introducido la pala en el montículo de Ras Shamra, se han realizado descubrimientos importantes.
Se hallaron templos de Baal y Dagón, un palacio del rey local e inscripciones de funcionarios egipcios.
Se han hallado muchos textos de escritura cuneiforme mesopotámica; entre ellos hay cartas dirigidas a reyes de Siria, Mesopotamia e hititas, y también cartas recibidas de ellos.
El hallazgo más importante ha sido un gran número de tablillas de arcilla que contienen centenares de textos redactados en escritura cuneiforme hasta aquí desconocida.
Cuando los primeros textos fueron hallados y publicados por Carlos Virolleaud, en 1929, los profesores Bauer de Alemania y Dhorme de Francia consiguieron descifrar esa escritura en un tiempo increíblemente corto.
Desde entonces se han descubierto muchos textos más escritos con la misma escritura, dos de ellos aun en Palestina.
El investigador de hoy puede estudiar ugarítico - el idioma y escritura de Ugarit - disponiendo de todas las ayudas proporcionadas por gramáticas, un diccionario, una concordancia, textos bien publicados y traducciones.
Estos textos son muy importantes porque están escritos en un dialecto cananeo de la mitad del segundo milenio AC, estrechamente relacionado con el hebreo antiguo.
Son muy instructivos puesto que la mayoría de estos textos son de una naturaleza mitológica, pues tratan de relatos de los dioses cananeos y su religión. Responden a muchas preguntas que se hace el estudiante de la Biblia en cuanto a los antiguos cananeos, preguntas que no están contestadas claramente en la Biblia.
Así sabemos lo que creían los cananeos en cuanto a Baal, Anat, El, Dagón y muchos otros de sus dioses - en cuanto a la espantosa inmoralidad y sed de sangre que se pensaba que existía entre esas deidades -, lo que muestra indudablemente el abismo existente entre la sencilla y elevadora religión de Israel y la degradada y corrupta de los cananeos.
Por estas creencias paganas -reveladas por los documentos de Ras Shamra y por otras evidencias de su adoración de serpientes, sacrificios humanos y la práctica de inmoralidad ritual - vemos la profundidad de la depravación a la cual había descendido la religión cananea y su moral y por qué fue necesario que Dios decretara la destrucción de ese pueblo a fin de evitar la corrupción de la moral y de la religión de los israelitas, mediante quienes tenían el propósito de dar al mundo los más puros conceptos religiosos.
8.01. La Arqueología en Siria - I
La actividad arqueológica efectuada en Siria ha sido mucho menor que la de otros países del Cercano Oriente. Con todo, donde se han efectuado excavaciones han sido excepcionalmente recompensadoras, en realidad mucho más fructíferas que en Palestina.
Fuera de algunas exploraciones menores del siglo XIX, la mayoría de las excavaciones más importantes se hicieron entre las dos guerras mundiales. Mencionaremos sólo las más importantes. Montet efectuó excavaciones en Biblos con mucho éxito, desde 1922 hasta 1926 y luego Dunand hasta 1939.
Biblos era el principal puerto para la exportación de la preciosa madera de cedro del Líbano en la antigüedad. Puesto que los griegos conseguían los rollos de papiro egipcio - el principal material de escritura de la antigüedad - mediante los mercaderes fenicios de Biblos, dieron nombre a esos rollos de acuerdo con la ciudad de donde los obtenían: nombre del cual se deriva nuestra palabra moderna Biblia, para designar al Libro de los libros.
En Biblos se han encontrado una cantidad de tumbas reales con un contenido muy rico, que junto con otros objetos de arte descubiertos durante las excavaciones, han aumentado nuestro conocimiento del arte y artesanía de los fenicios.
Estos hallazgos de Biblos nos ayudan a apreciar el esplendor y belleza del templo de Salomón, puesto que su principal decorador de interiores era fenicio, aunque medio hebreo por nacimiento. (Ver 1 Reyes 7:13, 14).
Además se encontraron en Biblos muchas inscripciones fenicias. En la última parte del segundo milenio AC, éstas se redactaron en una escritura generalmente llamada fenicia que, sin embargo, en realidad era hebreo anterior al exilio.
Así, debido a estos descubrimientos de Palestina, se puede rastrear la evolución de la escritura hebrea desde las inscripciones en el alfabeto más antiguo, halladas en el Sinaí, hasta las últimas inscripciones fenicias y hebreas, que nos llevan en una sucesión ininterrumpida hasta el tiempo del exilio.
Mediante buzos se exploraron las viejas instalaciones portuarias de la antigua Tiro, ciudad acerca de la cual la Biblia tiene mucho que decir.
Se descubrieron fortificaciones de los hicsos en Qatna, sobre el Orontes, y en un pequeño templo se halló una colección de textos que aclararon algunos problemas lingüísticos de la Biblia hebrea.
También se efectuaron importantes descubrimientos en Trípoli, Beirut, Sidón y otros lugares.
8.00. La resurrección de la antigua Siria
Puesto que el significado geográfico del término Siria ha sufrido cambios antaño y ahora, es necesario definir los límites geográficos de Siria tal como se usa en este "post" y en los siguientes.
El término "Siria" lo usaremos aquí para designar al país que está entre la frontera norte de Palestina y la gran curva del Eufrates, cuya frontera occidental está formada por el Mediterráneo y la oriental por el desierto de Arabia. Esto incluye el Líbano, con sus dos grandes cordilleras conocidas como Líbano y Antilíbano. El hermoso monte Hermón pertenece a esta última.
Los dos ríos principales de Siria, el Orontes y el Litani, fluyen en direcciones opuestas entre las dos cordilleras, hasta que se abren paso hacia la costa, uno en el norte y el otro en el sur de Siria.
En la antigüedad, las grandes ciudades de este país estaban ya en la franja costera y eran principalmente puertos - como Sidón, Tiro, Biblos y Ugarit - o sobre los dos principales ríos del interior - como Cades, Hamat, Ribla o Qatna.
Algunas de las ciudades más famosas de Siria, como Damasco, Alepo y Palmira, eran oasis del desierto.
7.02. La arqueología de Palestina y la Biblia - II
Las ruinas de Palestina también han proporcionado mucho material que proyecta luz sobre las prácticas religiosas de los antiguos cananeos.
Se han descubierto templos en varios lugares, de los cuales los más importantes son los de Meguido, Bet-san y Laquis.
En Gezer se encontró un primoroso alto, con la cueva de un oráculo debajo de él. Son de gran valor instructivo la hilera de columnas sagradas, objetos de culto que se ordenaba a los israelitas que destruyeran, los altares y todos los otros atavíos necesarios de los lugares de culto de los cananeos. Así también lo son los altares privados, los incensarios, restos de sacrificios, huellas de culto a serpientes, sacrificios de niños y otras prácticas abominables.
Las excavaciones de muchos lugares también han mostrado que son correctas muchas declaraciones históricas encontradas en la Biblia.
Ya hemos mencionado las ruinas de los establos de Salomón en Meguido (otros establos se han encontrado en Tell el-Hesi y Taanac), de su centro para refinar el cobre en Ezión-geber, de las placas de marfil de Acab y del acueducto de Ezequías.
Los numerosos fragmentos de alfarería con inscripciones, provenientes del almacén real de Samaria, juegan un papel importante en la confirmación de las Sagradas Escrituras.
Los muchos nombres personales de los sencillos comprobantes de impuestos revelan la mezcla del culto de Baal con la verdadera religión de Israel en el templo de Acab.
Entre ellos, hallamos nombres bien conocidos como: Abibaal, Baalzamar, Baalzakar Baalmeón, Meribaal y Baala; éstos son unos pocos ejemplos de nombres relacionados con Baal.
Nombres que contienen abreviaturas de Jehová, el nombre divino, son: Jedaías, Joiada, Semarias y otros.
Estos nombres personales son una indicación de las condiciones religiosas prevalecientes en tiempo de Acab, cuando Elías luchó tanto contra el culto de Baal. Pero también muestran la verdad de la declaración divina hecha a Elías: que muchos no habían doblado sus rodillas ante Baal (1 Reyes 19:18), cuando Elías pensaba que era el único verdadero adorador de Dios que quedaba.
Sin embargo, estos fragmentos de alfarería de Samaria muestran que todavía había tantos padres que daban a sus hijos nombres relacionados con Jehová como los había que daban a sus hijos nombres de Baal.
Por otro lado, las 21 cartas de Laquis son de un tiempo posterior a la reforma del rey Josías de Judá. Contienen muchos nombres personales de quienes vivieron en los últimos meses de la existencia de Judá y, como los recibos de impuestos de Samaria, aclaran las condiciones religiosas prevalecientes en el tiempo cuando fueron dados esos nombres, puesto que el significado de la mayoría de los nombres personales hebreos refleja los sentimientos religiosos de quienes los pusieron.
La gran mayoría de esos nombres están relacionados con Jehová, como lo ilustra la última parte del nombre de Jeremías. Muestran claramente la influencia de la reforma de Josías, cuando fue raída la idolatría y todos los dioses paganos fueron eliminados del país.
Ninguno de los hombres mencionados en las cartas de Laquis lleva un nombre relacionado con Baal u otra deidad extranjera. En esos documentos sólo se hallan los nombres del verdadero Dios de Judá: Elohim y Jehová. Mediante este material arqueológico, la Tierra Santa ha hecho una importante contribución para establecer que la Biblia es fidedigna.
En los tiempos antiguos, Palestina fue la tierra en la cual se realizó la mayoría de la historia descrita en el Antiguo Testamento, y ahora proporciona las pruebas por las cuales pueden acallarse las bocas de los incrédulos, críticos y los que dudan.
7.01. La arqueología de Palestina y la Biblia - I
Los resultados de la arqueología de Palestina han beneficiado inmensamente al estudiante de la Biblia.
Las ruinas de las ciudades y aldeas cananeas y hebreas han preservado restos de muros de ciudades, palacios, edificios públicos y casas particulares que nos permiten ver los diferentes niveles del progreso alcanzado por la arquitectura en los diversos períodos de la cambiante historia de Palestina.
Podemos estudiar los sistemas de fortificaciones, las condiciones sanitarias de los hogares y pueblos, y descubrir cómo vivía y trabajaba la gente y cómo era sepultada después de morir.
Los miles de objetos descubiertos en las ruinas de los montículos de Palestina nos han dado una visión íntima de la cultura de los diversos pueblos antiguos que los usaron y han incrementado muchísimo nuestra información de los tiempos bíblicos.
Armas y herramientas; vasos de arcilla, metal o piedra; muebles y joyas, nos interpretan la vida diaria de los hebreos, filisteos y cananeos de la antigüedad.
Los descubrimientos arqueológicos de Palestina muestran también que estaba difundido el arte de escribir no sólo en los últimos períodos de la historia de Israel sino ya en el tiempo de los patriarcas y jueces.
En los períodos más antiguos la mayor parte de la escritura se hacía en tablillas cuneiformes como lo muestran los centenares de cartas de Amarna. La mayor parte de éstas fueron escritas en Palestina, en el siglo XIV AC, y enviadas a Egipto, donde se las encontró en los archivos reales.
Numerosas tablillas halladas en Palestina misma - en Gezer, Tell el-Hesi, Taanac, Siquem y Samaria - pertenecen a la misma categoría de textos de las cartas de Amarna y demuestran que estaba difundido el conocimiento de la escritura.
Sin embargo, se encuentran numerosos textos que están escritos en una forma alfabética primitiva, muy similar a la que fue inventada en las minas de cobre del Sinaí.
Esto muestra que la gente de Palestina comenzó a experimentar con esta escritura sencilla, tanto más conveniente que el complicado sistema cuneiforme, y la desarrolló hasta poder usarla corrientemente cada vez que necesitaba escribir.
Tales textos - escritos en una forma alfabética semipictórica - se han descubierto en Laquis, Tell el-Hesi, Bet -semes, Siquem, Meguido, Gezer y Tell el-'Ajjul.
Esto refuta el argumento, tan usado por la alta crítica de antaño, de que la Biblia - escrita en hebreo alfabético - no podría haber sido producida antes del tiempo del reino dividido o del exilio, porque se creía que los hebreos primitivos no conocían un sistema alfabético de escritura.
Ningún erudito informado usa más este argumento.
6.17. Historia de las investigaciones arqueológicas en Jerusalén - II
En 1927, otra campaña importante de excavaciones para la British School of Archaeology, en Palestina, y el Palestine Exploration Fund, fue realizada por J. W. Crowfoot y G. M. FitzGerald en la parte occidental de la colina sudoriental.
Descubrieron una puerta de la ciudad, tal vez la "Puerta del Valle" del AT, con una calle en escalones que llevaba desde ella hasta el valle de Tiropeón.
En el norte se llevaron a cabo 3 importantes empresas arqueológicas. Desde 1925 hasta 1927, Sukenik y Mayer, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, descubrieron largos tramos de los muros de más al norte, llamados por ellos "el tercer muro". Otros sectores adicionales de esa muralla se descubrieron y excavaron de tanto en tanto, desde entonces.
C. N. Johns, del Departamento de Antigüedades del Mandato Británico excavó dentro de la ciudadela, desde 1934 hasta 1940, demostrando que las torres del palacio de Herodes descansaban sobre fundamentos que llegan hasta el tiempo helenístico.
Nuevas excavaciones, llevadas a cabo por R. Amiran y A. Eitan, desde 1968 hasta 1969, han redondeado y completado el cuadro obtenido por Johns.
Desde 1937 hasta 1938, R. W. Hamilton, también del Departamento de Antigüedades, llevó a cabo una cantidad de sondeos fuera del muro norte de la actual ciudad antigua y en la Puerta de Damasco.
Las excavaciones en esta puerta fueron reanudadas por B. Hennesy desde 1964 hasta 1966. Mostraron que la actual Puerta de Damasco descansa sobre la estructura de una que fue construida originalmente por Aripa I, en el s I d.C., y que más tarde fue reconstruida por Adriano, en el, siglo II.
Las excavaciones también se han realizado dentro de la ciudad, principalmente en los lugares de conventos e iglesias. Han arrojado algo de luz sobre temas que tienen que ver con la extensión de la fortaleza Antonia, la ubicación del estanque de Betesda, la ciudad del tiempo de Constantino y las estructuras edificadas en sus días.
Desde 1961 se han realizado excavaciones con resultados sumamente importantes, primero por Kathleen Kenyon hasta 1967, y desde la guerra de los 6 días, en 1967, por arqueólogos israelíes.
Sólo se mencionarán las más significativas:
Las excavaciones de Kathleen Kenyon clarificaron y corrigieron hallazgos anteriores de antiguas fortificaciones en el lado este de Ofel. Ella encontró los muros jebuseos y davídicos de la antigua Jerusalén y demostró que los restos de las fortificaciones que antes se pensaban que eran del tiempo de los jebuseos y de David, en realidad fueron construidas por Nehemías.
En el Muristán, exactamente al sur de la Iglesia del Santo Sepulcro, se cavó una profunda trinchera hasta la roca, lo que mostró que esta área había estado fuera de los muros de la ciudad en el tiempo de Cristo. Esta evidencia fue confirmada más tarde por excavaciones llevadas a cabo por U. Lux durante las obras de restauración de la Iglesia Luterana del Redentor, que está entre el Muristán y la Iglesia del Santo Sepulcro.
Estos hallazgos han demostrado que el sitio del Santo Sepulcro, construido durante el siglo IV d.C., donde los cristianos de ese tiempo consideraban el lugar de la crucifixión y sepultura de Jesús, en tiempos de Cristo estaba fuera de la ciudad. Por lo tanto, es posible que este sitio tradicional sea el lugar de los sufrimientos y resurrección de Cristo.
Las excavaciones de Mazar (1968) al oeste y al sur del área del templo han expuesto, además de ruinas posteriores de la Jerusalén bizantina e islámica, impresionantes restos de la ciudad herodiana del tiempo de Cristo.
Incluyen una escalinata monumental de 64 m de ancho que conducía desde Ofel, el barrio inferior de Jerusalén, hasta la Puerta de Hulda, que daba acceso al área del templo desde el sur.
Las excavaciones llevadas a cabo en el barrio judío de la ciudad antigua, bajo la dirección de Avigad (1969), trajeron a la luz casas en ruinas, destruidas en el 70 d.C. Todavía contenían muchos de los utensilios y muebles.
Pero el descubrimiento más importante fue una sección del muro de la ciudad erigido en el siglo VIII a.C., probablemente por el rey Ezequías, que encerraba un barrio nuevo en la colina occidental de Jerusalén. Hasta ahora se han excavado unos 70 m de este muro, que tiene unos 7 m de ancho y se ha conservado hasta una altura de unos 3 m.
También Avigad descubrió una torre que perteneció al muro occidental de Jerusalén, con evidencias de la destrucción babilónica del 586 a.C. Estos descubrimientos han requerido la corrección del plano de la antigua Jerusalén.
6.16. Historia de las investigaciones arqueológicas en Jerusalén - I
Por más de 100 años se llevaron a cabo investigaciones de naturaleza erudita en Jerusalén: por estudiosos, ministros y otros que viven en ella, y por excavaciones organizadas.
Al primer grupo perteneció Charles Clermont-Ganneau (1846-1923), quien fue a Jerusalén en 1867 y vivió en Oriente por muchos años. Sus descubrimientos, estudios topográficos y publicaciones pusieron un sólido fundamento sobre el que construyeron otros eruditos.
Entre sus descubrimientos más importantes están la inscripción de advertencia en griego del templo de Herodes y dos inscripciones sepulcrales (del tiempo de Ezequías) encontradas en Siloé.
Otro residente de Jerusalén que vivió en ella por muchos años, el Dr. Conrad Schick (1822-1901), fue incansable en sus investigaciones para reconstruir la antigua historia de la santa ciudad.
Gustaf Dalman (1855-1941), director del Instituto Arqueológico Alemán de Jerusalén, desde 1902 a 1914; L.-H. Vincent, de la Escuela Bíblica Francesa durante medio siglo; y W. F. Albright, que dirigió por 10 años la American School of Oriental Research en Jerusalén, ocupan primerísimos lugares entre los que clasificaron la extremadamente difícil historia topográfica y arqueológica de la antigua Jerusalén.
Las excavaciones sistemáticas comenzaron en 1867 cuando Charles Warren trabajó en Ofel para el recientemente establecido Palestine Exploration Fund. Por medio de profundos pozos y túneles (hasta de 25 m) ubicó algunos de los restos de murallas más antiguas.
A estos descubrimientos pertenece el "muro de Ofel de Warren", al sur de la esquina sudoriental de Haram esh-Sherîf, que data del tiempo del antiguo Israel.
También encontró el pozo que los jebuseos habían cavado para tener acceso al agua de la fuente de Gihón, y también hizo las excavaciones de la Puerta de la Cadena en Haram esh-Sherîf, que prueban que la calle actual a esa puerta conduce por sobre el "Arco de Wilson", un antiguo viaducto que cruzaba el valle de Tiropeón.
Desde 1880 hasta 1881, Hermann Guthe, ayudado por Conrad Schick, llevó a cabo algunas excavaciones alrededor de la salida del túnel de Siloé, en la falda sur de la colina sudoriental, y descubrió unos pocos tramos de la antigua muralla en el lado este de la colina sudoriental.
Desde 1894 hasta 1897, F. J. Bliss y A. C. Dickie exploraron las fortificaciones del sur de la antigua ciudad por encargo del Palestine Exploration Fund. Descubrieron una antigua pared reforzada al sudeste del estanque de Siloé, hallaron algunas secciones del muro más nuevo que cruzaba el valle de Tiropeón que continuaba en la falda sur de la colina sudoriental.
Durante excavaciones clandestinas realizadas entre 1909 y 1911 por el capitán M. Parker en busca de los tesoros escondidos del templo, se limpió el túnel de Siloé, y Vincent pudo hacer un mapa del mismo y de otras partes del sistema de agua relacionado con la fuente de Gihón.
En 1913, Raymond Weill comenzó una ambiciosa excavación por encargo del barón E. de Rothschild, con planes de descubrir sistemáticamente toda la parte sur de la colina sudoriental.
El estallido de la Primera Guerra Mundial interrumpió este trabajo. Pero descubrió una gran torre circular, probablemente de origen hebreo, y encontró una inscripción griega de la sinagoga de Teodoto.
Continuó sus excavaciones por una sesión más (1923/24) durante la cual halló una parte del muro del sur y también una tumba que pudo haber pertenecido a la necrópolis real de los reyes de Judá.
Como las tumbas de esta área fueron destruidas hace mucho tiempo, y no había material estratigráfico no perturbado, su naturaleza permanece incierta.
R. A. S. Macalister y J. G. Duncan cavaron en el lado oriental de Ofel, desde 1923 hasta 1925, para el Palestine Exploration Fund.
Su principal descubrimiento fue parte de un bastión y una torre apoyada en él, que interpretaron como perteneciente a las fortificaciones jebuseas y de David, pero que investigaciones posteriores mostraron que datan del tiempo de Nehemías.
6.15. Otras excavaciones en Palestina
Desde aproximadamente el año 1950 la excavación de diversas ciudades bíblicas se ha acelerado en grado notable.
Numerosas campañas arqueológicas efectuadasen los sitios de Hazor, Siquem, Gabaón, Asdod, Beerseba, Arad y Cesarea hanproducido resultados notables.
Excavaciones en gran escala realizadas en Jerusalén han descubierto porciones de la muralla de la ciudad jebusita tomada por David; una parte de la muralla occidental de la época de los reyes hebreos - lo cual nos proporciona por primera vez una idea de las dimensiones de la ciudad en los tiempos del Antiguo Testamento -, y además, grandes construcciones de los días de Cristo destruidas por Tito durante su conquistade la ciudad en el año 70 DC.
Pueden mencionarse también las excavaciones de diversos parajes de los edomitas, y además la de Bab edh-Dhra, que podría corresponder a la zona de "las ciudades de la llanura... donde Lot estaba" (Génesis 19:29).
Repetidas excavaciones efectuadas en Hesbón, capital del rey Sehón de los amorreos, han permitido encontrar restos arqueológicos pertenecientes a diversos períodos que van desde el siglo XII AC hasta el XIV DC, incluyendo lo que se considera uno de los "estanques de Hesbón" (Cant. 7:4).
6.14. Rollos de Qumran
Con el primer descubrimiento sensacional de estos documentos, en 1947, súbitamente hemos obtenido textos que son mil años más antiguos que el texto hebreo más antiguo conocido hasta entonces.
Puesto que este descubrimiento queda dentro de la esfera de otro blog "El Texto Bíblico - Antiguo Testamento" -, aquí bastará tan sólo mencionar este extraordinario hallazgo.
6.13. Excavaciones en Laquis
Laquis, una de las ciudades fortificadas del sur de Palestina, ha sido una mina de los arqueólogos.
Albright sugirió identificar Tell ed-Duweir con esa ciudad por largo tiempo perdida, identificación que fue completamente comprobada por excavaciones posteriores que comenzaron en 1932.
Las ruinas de esta ciudad no sólo proporcionaron algunos especímenes de la escritura alfabética hebrea más antigua, sino también las ahora famosas 21 cartas de Laquis, del tiempo de Jeremías, que contienen mensajes enviados por un capitán del ejército a su oficial superior en Laquis.
Algunas de estas cartas que proceden de los postreros días de la existencia de Judá - antes de que Jerusalén cayera en manos de las fuerzas de Nabucodonosor - nos dan una vislumbre de la situación durante esos trágicos días y confirman muchos pasajes del libro de Jeremías.
6.12. El Palacio de Marfil de Acab
Otra importante excavación fue realizada en Samaria por una expedición conjunta británico-norteamericana.
Los arqueólogos tuvieron la gran satisfacción de descubrir muchos fragmentos de placas de marfil, bellamente talladas, del palacio de marfil de Acab (1 Reyes 22:39).
Esto, por primera vez, nos permite evaluar los adelantos artísticos de Israel en un período no muy alejado de la construcción del templo de Salomón. Así podemos tener una idea de la clase de decoraciones que embellecían el templo y los palacios de Salomón.
6.11. Excavaciones en Ezión-geber
La ciudad de Ezión-geber (ahora Tell-el-Kheleifeh), en el golfo de Akaba, fue excavada por Nelson Glueck de 1938 a 1940.
Este lugar se menciona en la Biblia como uno de aquellos por los cuales pasaron los israelitas mientras vagaban por el desierto (Deuteronomio 2:8) y como el principal puerto de partida de las expediciones de Salomón hacia Ofir (1 Reyes 9:26-28).
Glueck, quien anteriormente había encontrado las abundantes minas de cobre del rey Salomón, en Edom, quedó muy asombrado cuando comprobó en las ruinas de Ezión-geber que esta ciudad había sido un gran centro comercial en tiempos de Salomón.
Contaba, además, con un edificio fortificado dentro de un recinto cerrado. Se pensó al comienzo que el edificio había sido una fundición, pero actualmente se lo ha identificado como un granero o almacén.
Al parecer desde este lugar partían las "naves de Tarsis" (1 Reyes 10:22).
La riqueza proverbial de Salomón (véase 1 Reyes 7:46, 47; 10:21, 27) se puede comprender mejor después de la excavación de las ruinas de este centro comercial.
6.10. Excavaciones en Jericó
Entre los lugares que merecen una mención especial debido a su importancia para el estudiante de la Biblia está Jericó, que durante años conservó el primer lugar en el interés general.
Juan Garstang, ex director del Departamento de Antigüedades de Palestina, recomenzó en 1930 excavaciones hechas previamente en Jericó (1907-1909) por Sellin y Watzinger.
En una capa del montículo, Garstang informó haber hallado murallas de la ciudad que habían caído y sobre las cuales una vez hubo casas (cf. Jos. 2: 15): una comprobación arqueológica excepcional que no se encontró en otro lugar.
También informó haber hallado evidencias de que la destrucción había sobrevenido súbitamente y que la ciudad fue sistemáticamente quemada después de que cayeron las murallas.
Garstang estaba convencido de haber descubierto las ruinas de la Jericó de Josué. Pero su fecha para la caída de esas murallas (c. 1400 AC) ha sido ubicada varios siglos más atrás por los hallazgos de una expedición dirigida por la Dra. Kathleen M. Kenyon, en Jericó.
Esta expedición desenterró una parte de la pared y el piso de una casa, con un horno y una vasija pequeña, lo que al parecer formaba "parte de la cocina de una mujer cananea, la que podría haber dejado caerla vasija junto al horno al escapar cuando oyó el sonido de las trompetas de los hombres de Josué" (Kathleen M. Kenyon, Digging Up Jericho [Excavación de Jericó], pág. 263).
Al parecer toda la ciudad de ese período histórico (y partes de los restos de niveles anteriores) fue destruida por la erosión. Sin embargo esto no debería sorprender a nadie. Las estructuras de ladrillos deleznables hechos de barro no fueron preservadas por construcciones posteriores, porque Jericó permaneció deshabitado durante siglos después de los días de Josué (Jos. 6: 21).
Por eso los restos de la ciudad fueron completamente barridos por las lluvias torrenciales del invierno. Sin embargo, la única casa encontrada y piezas de alfarería halladas en un cementerio fuera de la ciudad, revelan que Jericó estaba habitada en el siglo XIV AC.
6.09. Excavaciones en Palestina - III
Albright y Kyle efectuaron una importante excavación, durante cuatro estaciones, en Tell Beit Mirsim, probablemente la antigua Quiriat-sefer.
El lugar no brindó muchas piezas importantes de museo, pero debido al orden bien preservado de los estratos, o niveles sucesivos, y debido a que fueron excavados bajo la dirección del mejor arqueólogo palestiniano, éste llegó a ser el modelo para las excavaciones en Palestina.
Entre las dos guerras mundiales, se excavaron muchos lugares. Aquí sólo mencionaremos algunos junto con los hallazgos más importantes efectuados en cada sitio:
Bet-sur comprobó que a principios del período griego posterior al exilio se habían usado monedas de plata. Así se refutó una fecha posterior que los cultores de la alta crítica asignaban al libro de Esdras porque ese libro presupone el uso de tales monedas aun antes del tiempo de Darío I, cuando se suponía que se habían introducido por primera vez monedas de plata.
"Según sus fuerzas dieron al tesorero de la obra sesenta y un mil dracmas de oro, cinco mil libras de plata, y cien túnicas sacerdotales" (Esdras 2:69).
Bet-semes proporcionó textos alfabéticos antiquísimos que han contribuido a aumentar la evidencia de que la escritura estaba muy difundida en el segundo milenio AC.
El pequeño castillo del rey Saúl fue excavado en Gabaa; también la ciudad de Silo donde había estado el tabernáculo durante el período de los jueces.
Otros de los lugares que contribuyeron al aumento de lo que sabemos de la historia de cananeos e israelitas fueron Bet-el, et-Tell (identificada por error con Hai),* Tell en-Nasbeh (que quizá es Mizpa) y Siquem.
Además, en el sudoeste de Palestina se halló un importante material que ilumina la cultura de los filisteos, los tradicionales enemigos de Israel.
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*Las excavaciones realizadas en 1966 en et-Tell, bajo la direción del Dr. José Callaway, probaron que el sitio habia estado habitado hasta el año 2000 AC aproximadamente, y luego entre 1200-1000 AC. No correspondería, en consecuencia, con la ciudad destruida por Josué en torno de 1400 AC.
6.08. Excavaciones en Palestina - II
Meguido, la poderosa fortaleza cananea de la planicie de Esdraelón, fue excavada nuevamente por la Universidad de Chicago.
Entre otro material valioso, allí se encontró el fragmento de un monumento de victoria que el faraón Sisac había erigido en aquella ciudad después de su afortunada campaña de Palestina, en el año quinto del rey Roboam (1 Reyes 14:25, 26).
Sin embargo, los descubrimientos más importantes fueron hechos en el nivel del tiempo de Salomón. Aquí surgieron a la luz grandes establos y la residencia del comandante de la guarnición local así como del gobernador del distrito.
Se descubrió que Meguido había sido una ciudad fuerte bien planeada para los carros de guerra de Salomón, con espacio para unos 500 caballos. Esto nos recuerda 1 Reyes 9:15-19, donde Meguido es mencionada entre las ciudades que edificó Salomón para sus jinetes y carros.
De los niveles más profundos - es decir, cananeos - los excavadores extrajeron muchísimas placas de marfil, artísticamente talladas; también los tesoros de oro y plata de un príncipe cananeo que, sin embargo, no se pueden comparar con los tesoros que los arqueólogos estaban acostumbrados a encontrar en Egipto.
6.07. Excavaciones en Palestina - I
Desde entonces se han tenido que revisar la mayoría de las conclusiones a las que se llegaron durante esas excavaciones cuando la arqueología de Palestina estaba en su infancia.
Sin embargo, se hicieron descubrimientos importantes en varios lugares. Por ejemplo, en las ruinas de Gezer, la ciudad que recibió Salomón como dote de su suegro egipcio. También se hicieron importantes descubrimientos en las excavaciones de Taanac, donde se hallaron los archivos de un gobernante local cananeo, consistentes en una cantidad de tablillas cuneiformes.
La obra en Meguido proporcionó mucha información valiosa y especialmente la que se hizo en Samaria, cuya excavación fue realizada muy cuidadosa y metódicamente por Reisner y Fisher, que aportaron a la tarea su rica experiencia como arqueólogos egipcios. Su obra fue recompensada con unos sesenta tiestos con inscripciones, o fragmentos de alfarería.
Debido a que el papiro de Egipto era demasiado caro, para escribir notas, memorandums, recibos, etc., se usaban pedazos de alfarería rotos que siempre abundaban. Esos sesenta tiestos de los archivos gubernamentales eran el registro de impuestos cobrados en aceite y vino en tiempos de los reyes israelitas.
Cuando, después de la Primera Guerra Mundial, Palestina se convirtió en un mandato británico, el tiempo pareció ser oportuno para realizar una obra mayor.
Las escuelas de arqueología norteamericana, británica y francesa estuvieron muy activas; también trabajaron mucho una cantidad de otras instituciones.
Por ejemplo, el Instituto Oriental de la Universidad de Chicago y el Museo de la Universidad de Pennsylvania. Esta última institución comenzó una larga serie de importantes y exitosas "excavaciones" en Palestina, excavando Bet-seán, un impresionante montículo de la parte superior del valle del Jordán.
En esa localidad, que había sido un fuerte egipcio con guarnición antes y después del éxodo, se descubrieron una cantidad de monumentos egipcios, así como ruinas de templos egipcios y cananeos.
6.06. Tell y nivel de ocupación
Podría ser útil explicar algunos términos usados al tratar la arqueología palestiniana, tales como "tell" y "nivel " de ocupación.
Tell es un montículo que puede reconocerse fácilmente por su forma y elevación artificial en el paisaje del Cercano Oriente. Contiene las ruinas de una ciudad antigua cubierta por la arena y los escombros de los siglos.
Generalmente, los antiguos edificaban sus ciudades sobre alguna elevación natural, y las ruinas sucesivas, así como los desechos acumulados, aumentaban su altura. Derribaban las casas arruinadas que necesitaban ser reedificadas, y los ladrillos secados al sol de las paredes eran meramente acumulados abajo y nivelados. Luego se edificaba la casa nueva sobre los fundamentos de la antigua.
Cuando una ciudad era destruida por una de las frecuentes guerras, se hacía lo mismo con toda la ciudad. Las ruinas eran emparejadas, de modo que toda la zona se elevaba quizá un par de metros y la nueva ciudad se construía sobre las ruinas de la ciudad anterior. Por lo tanto, una ciudad crecía en altura con cada reedificación. A veces el crecimiento era considerable por las numerosas destrucciones y reedificaciones que experimentaban las ciudades.
El excavador puede reconocer cada período de la historia de la ciudad por los diferentes niveles, o estratos, que descubre y que son todos diferentes de los precedentes o de los que siguen.
Un tell puede compararse con una torta que consiste en varias capas. La superior es la última, la de más abajo es la primera que se ocupó.
Por lo tanto, los arqueólogos encontrarán primero el último nivel de ocupación que podría consistir en las ruinas de una aldea árabe. Después de quitarlas, podrían encontrarse los restos de una ciudad anterior que floreció en la época bizantina, luego los de una de un período romano anterior, etc.
Sólo después de haber sacado cuidadosamente todos los niveles más recientes en los cuales quizá no se interesen los arqueólogos, pero que tienen que ser estudiados y registrados como cualquier otro más antiguo por causa de la ciencia, se llega a los niveles de los tiempos del Antiguo Testamento.
Por ejemplo, en Meguido se encontraron unos veinte niveles diferentes yendo hacia atrás hasta un período muy antiguo de la historia de Palestina, y el montículo (tell) de la antigua ciudad de Bet-seán se encontró que contenía 18 niveles que le daban un espesor total de unos 24 m.
6.05. Flinders Petrie - Cronologia basada en la alfareria
Flinders Petrie, en 1890, excavó Tell el-Hesi, al sudoeste de Judea, pensando que era el sitio de la antigua Laquis.
Aunque el lugar no ha sido identificado definitivamente, hay buenas razones para creer que es el lugar de la antigua Eglón.
Como en muchos otros sitios de Palestina, los resultados fueron desanimadores, por lo que después de una temporada de trabajo, Petrie volvió a Egipto donde las excavaciones eran mucho mejor recompensadas.
Con todo, su obra en Tell el-Hesi fue extremadamente importante pues desarrolló un sistema por el cual los arqueólogos pueden datar niveles de ruinas antiguas aunque no haya inscripciones.
Cada lugar contiene una gran cantidad de objetos de alfarería rotos, puesto que todos los orientales, antiguos y modernos, usan de ellos para muchísimos propósitos.
Esos cacharros se rompen fácilmente y se abandonan como inservibles.
Esos fragmentos, prácticamente indestructibles, pueden ser muy instructivos para el arqueólogo experto pues la forma de los vasos de alfarería cambiaba frecuentemente, así como la estructura, las técnicas de manufactura y los diseños artísticos.
Petrie vio que los pedazosde alfarería rota diferían en cada nivel, y registrando y comparando cuidadosamente cada pedazo con otros, dio comienzo al desarrollo de la ciencia de la cronología basada en la alfarería.
Este método se ha perfeccionado tanto desde que lo comenzó ingeniosamente Petrie, en 1890, que se ha convertido en una herramienta fidedigna en las manos de los arqueólogos para datar los restos antiguos.
6.04. La arqueología en Jerusalén
El Fondo de Exploración de Palestina al empezar las excavaciones científicas comenzó naturalmente su obra en Jerusalén, la ciudad santa de tres religiones.
Sin embargo, pronto se comprendió que no hay tarea más ingrata que excavar en Jerusalén en procura de material arqueológico.
En lo pasado, esa ciudad ha sido tan completa y reiteradamente destruida y reedificada, que han quedado muy pocos objetos de valor en sus escombros.
También sus restos arquitectónicos, doquiera se los descubre, están tan alterados por edificaciones posteriores, que es difícil que los arqueólogos lleguen a conclusiones seguras en su interpretación.
Sin embargo, coleccionando pacientemente cada retazo de evidencia, los arqueólogos han podido aclarar muchos de los problemas relacionados con la historia de esta ciudad y han ubicado aproximadamente sus antiguas murallas, aunque pocos son los objetos hallados en Jerusalén que merecen un lugar en un museo.
6.03. El túnel de Siloé
Ezequías (729-686 AC) fue un gobernante del reino de Judá que inició una serie de reformas religiosas, probablemente después de la muerte de su padre en 715 AC. Estableció una fiscalización sobre regiones de Filistea, fortaleció el sistema de defensa nacional, y fomentó el comercio y la agricultura al construir almacenes y apriscos para los ganados (2 Rey. 18:8; 2 Crón. 32:28, 29).
Una notable realización técnica de su reinado fue la excavación de un túnel (a través de la roca) de 533 m. de longitud desde el manantial de Gihón en el valle del Cedrón hasta un estanque más bajo (el estanque de Siloé - Juan 9:7) dentro de la ciudad de Jerusalén (2 Crón. 32:4, 30; 2 Rey. 20:20). El túnel fue llamado Siloé, que significa "enviado" o "conduzido".
De esa manera le aseguró a Jerusalén una provisión continua de agua. Aún ahora, después de más de 2.500 años, las aguas de Gihón fluyen por este túnel hasta el estanque de Siloé.
En 1880, algunos muchachos árabes que caminaban en las aguas del túnel descubrieron, accidentalmente, una inscripción grabada en la roca una vez que se concluyó la obra.
Esta inscripción describe los procedimientos de la construcción del túnel y narra cómo los obreros comenzaron a trabajar desde ambos extremos, y cómo se aproximaron excavando hasta que finalmente se encontraron en el centro:
"[El túnel] fue perforado. Y ésta fue la manera en que fue cortado. Mientras [los obreros] estaban aún [levantando] hachas, cada uno hacia su vecino, y mientras faltaba cortar todavía tres codos, [se oyó] la voz de uno que llamaba al otro, pues había una grieta en la roca del lado derecho [y en el izquierdo]. Y cuando el túnel fue perforado, los picapedreros dieron hacha contra hacha, cada uno hacia su compañero; y el agua fluyó desde el manantial hasta el estanque por 1.200 codos, y la altura de la roca sobre las cabezas de los picapedreros era de 100 codos".
La inscripción ha sido extraída y ahora está en el Museo Arqueológico de Estambul.
6.02. La Piedra Moabita o de Mesa /Traducción
La división en párrafos de la traducción que sigue no está en la inscripción original, pero se la añade por ser conveniente. Las palabras entre corchetes se insertan para hacer más claro el significado de la inscripción. Los puntos suspensivos indican vacíos en la inscripción, cuyo contexto no permite deducir lo que podría haberse escrito. Las palabras seguidas por signos de interrogación entre paréntesis, se han añadido para completar el texto tal como lo sugiere el contexto.
La Piedra Moabita
"Yo soy Mesha [Mesa], hijo de Kemosh [Quemos o Camos], ... rey de Moab, el debonita. Mi padre reinó en Moab 30 años, y yo reiné después de mi padre. Y erigí este lugar alto para Kemosh en Qorjah [Qarhoh] ... porque me salvó de todos los reyes y me hizo triunfar sobre todos mis enemigos. Omri, rey de Israel, había oprimido a Moab por muchos días porque Kemosh estaba enojado con su país. Y le sucedió su hijo, y dijo él también: 'Oprimiré a Moab'. En mis días él habló así (?), pero he triunfado sobre él y sobre su casa, e Israel ha perecido para siempre. Y Omri había ocupado la región de Medeba [Madaba] e[Israel] habitó allí durante sus días y durante la mitad de los días de su hijo [Acab], 40 años, pero Kemosh moró en ella en mi tiempo.
"Y yo edifiqué a Baal-meón y construí allí un estanque, y edifiqué a Qiryatán [Quiriataim]. Ahora los hombres de Gad habían habitado en la región de Atarot desde antaño, y el rey de Israel había construido a Atarot para ellos; pero yo guerreé contra la ciudad, la tomé y maté a toda la gente de la ciudad para satisfacer a Kemosh y a Moab. Y traje de allí a Orel [Arel], su caudillo, a quien arrastré ante Kemosh en Queriot, y establecí allí a los hombres de Saróny de Mabarat.
"Y Kemosh me dijo: 'Ve, arrebátale Nebo a Israel'. Y fui por la noche y combatí contra ella desde que despuntó el alba hasta el mediodía; la tomé, y los maté a todos: 7.000 [70.000] hombres, muchachos (?), mujeres, niñas (?) y esclavas, porque los había dedicado a todos a Ashtar [Astarot]-Kemosh [Quemos]. Y tomé de allí los vasos (?) de YHWH [Yahvé o Jehová], y los arrastré delante de Kemosh. Y el rey de Israel había edificado a Yahas [Jahaza], y allí habitaba mientras combatía contra mí. Pero Kemosh lo expulsó ante mí, y (?) tomé de Moab 200 hombres, todos principales, y los puse contra Yahas, y la tomé para anexarla a Dibón.
"Edifiqué a Qorjah, el muro de los bosques y el muro de la ciudadela; también construí sus puertas y construí sus torres, y edifiqué el palacio, e hice ambos estanques para el agua dentro de la ciudad. Y no había cisterna dentro de la ciudad de Qorjah. Y dije a todo el pueblo: 'Cada uno de vosotros haga para sí una cisterna en su casa'. Y corté madera para Qorjah con prisioneros israelitas.
"Yo edifiqué a Aroer, e hice un camino público en el Arnón. Edifiqué a Bet-bamot porque había sido destruida. Edifiqué a Bet-ser [Bezer] porque yacía en ruinas, con (?) 50 hombres de Dibón, pues todo Dibón era obediente. Y reiné sobre (?) 100 pueblos que yo había anexado al país. Y construí a Medeba y a Bet-diblatén [Bet-diblataim] y a Bet-baalmeón y puse allí los apriscos (?) para (?) las (?) ovejas de la región. Y en cuanto a Hauronen, ellos moraban en ella... Pero Kemosh me dijo: 'Desciende, lucha contra Hauronen'. Y descendí y (?) la (?) tomé (?) y Kemosh moró (?) en ella en mis días..."
6.01. La Piedra Moabita o de Mesa
Durante muchos siglos, el interés de los cristianos se había concentrado en los santos lugares tradicionales, que se expresaron en forma de monumentos tales como la Iglesia de la Natividad en Belén y la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén.
Pero entre los cruzados o los peregrinos cristianos que viajaron a Palestina, y a través de ella, durante muchos siglos, no se puede encontrar ninguna huella de interés científico en los lugares antiguos.
No se llevó a cabo ninguna exploración científica del país hasta que Eduardo Robinson, profesor norteamericano, viajó por Palestina en 1838 e identificó numerosos lugares con los mencionados en el Antiguo Testamento y en el Nuevo.
Robinson estableció un fundamento seguro y sólido para la gran investigación topográfico que fue llevada a cabo después por Conder y Kitchener bajo los auspicios del Fondo de Exploración de Palestina. Se efectuaron unos pocos descubrimientos antes de que se realizaran realmente las excavaciones.
La famosa piedra de Mesa fue hallada en la tierra de Moab por el misionero alemán Klein, en 1868.

Sin embargo, antes de que llegara a manos de los eruditos, los recelosos árabes rompieron el monumento en muchos pedazos, calentándolo con fuego y luego arrojando agua fría sobre la piedra caliente. Afortunadamente, antes de esto se había hecho una copia imperfecta.
Después, el erudito francés Clermont-Ganneau pudo rescatar la mayoría de los pedazos y reconstruir la losa de basalto, que ahora está en el Louvre de París.
Este monumento contiene el texto de una victoria del rey moabita Mesa - en 34 líneas de hebreo antiguo anterior al exilio -, y que sigue siendo la inscripción más larga conocida de su clase.
Véase la TRADUCCIÓN.
6.00. La resurrección de la antigua Palestina
Por largo tiempo, Palestina permaneció sin ser tocada. No fue antes del último tercio del siglo XIX cuando se introdujo la pala en las colinas de Palestina.
¿Por qué esperaron los arqueólogos más que el lapso de una vida, después de que Egipto y Mesopotamia comenzaron a entregar sus antiguos tesoros? ¿Por qué vacilaron antes de excavar en el país de los patriarcas y profetas, la patria de David, Salomón y Cristo? ¿No debería haber sido considerada Palestina como el campo más fértil para los arqueólogos bíblicos? ¿No podía esperarse que proporcionara un material valioso por el cual se corroboraran los relatos bíblicos y se confirmara la Palabra escrita de Dios?
Son fáciles de encontrar las razones por las cuales vacilaron los primeros arqueólogos antes de excavar en Palestina. Ella nunca fue el centro de un gran imperio rico y no poseyó ni edificios monumentales - con la excepción del templo de Jerusalén, completamente destruido - ni ciudades magníficas, como Tebas, Menfis, Nínive, Babilonia, Susa, Atenas o Roma.
Con la excepción de un corto tiempo, durante el reinado de Salomón, el país había sido pobre y generalmente estuvo dividido entre pueblos diferentes. Había visto más guerras y destrucciones que cualquier otro país de su tamaño, y su clima húmedo daba poca esperanza de que pudiera haber sobrevivido durante milenios cualquier material perecedero ante los embates de las destructivas fuerzas de la naturaleza.
La religión judía fue otra causa de la pobreza arqueológica, comparativamente grande de Palestina. En los países vecinos, los reyes levantaban monumentos de muchas clases para perpetuar sus nombres y fama. Tales monumentos no podían esperarse en la tierra de los israelitas, a quienes por ley les estaba prohibido hacer imágenes o erigir monumentos (Éxodo 20:4; Levítico 26:1; Deuteronomio 7:5, 16:22), y se les ordenaba que destruyeran tales objetos doquiera los encontraran.
Aunque puede suponerse que muchos reyes infieles de Israel construyeron tales monumentos, es igualmente probable que otros reyes, tales como Josías y Ezequías, o el gobernador Nehemías, destruyeran todos los monumentos que habían levantado sus predecesores. Por lo menos, esto explicaría por qué el único monumento conmemorativo descubierto hasta ahora, con una inscripción hebrea, sea la piedra moabita de Mesa, erigida por un rey pagano.
Por estas razones es comprensible que los excavadores tuvieron poca esperanza de efectuar descubrimientos espectaculares en Palestina, y las veintenas de excavaciones efectuadas en ese país han confirmado completamente los temores de los arqueólogos. Palestina no ha producido tesoros como los de las tumbas de Tutankamón o de los reyes de Ur, ni ha recompensado los esfuerzos de los excavadores con inscripciones comparables en número con las que han proporcionado Egipto o Mesopotamia.
Sin embargo, Palestina puede dar descubrimientos sensacionales. Esto finalmente se ha demostrado con los hallazgos de manuscritos bíblicos, y otros que no lo son, de dos mil años de antigüedad [a partir de 1947], tanto como planchas de cobre, en cuevas del desierto de Judea. Pueden esperarse grandes cosas si estos descubrimientos realmente fenomenales son sólo un ejemplo de lo que el suelo y las cavernas de Palestina pueden reservarnos.
5.09. Redescubriendo gobernantes mencionados en la Biblia
El cautiverio babilonio del joven rey Joaquín es testificado por una cantidad de recibos, aparentemente faltos de interés, procedentes de Babilonia, la ciudad capital del imperio de Nabucodonosor.
Esas tablillas sencillamente consignan que el rey y sus hijos recibían sus raciones de aceite de los almacenes del palacio. Muchos otros textos proyectan luz sobre los acontecimientos del período durante el cual los judíos estuvieron en cautiverio y después de la restauración.
Durante la última guerra mundial se halló en el Museo de Berlín una tablilla cuyo examen demostró que menciona a Mardoqueo, encumbrado dignatario de la corte de Jerjes en la ciudad de Susa. Así resultó evidente que el libro de Ester contiene un relato que no es ficticio sino que trata de personajes y hechos históricos.
Aun documentos de negocios privados, faltos de interés, iluminan los relatos bíblicos.
De Nippur procede una colección de documentos de contabilidad de una gran firma comercial, la de los Hijos de Murashu, que muestra que la firma tenía un trato amplio con los judíos. Entre ellos aparecen muchos que habían recibido honores y riquezas durante el gobierno de los reyes persas. Esto ilustra claramente la exactitud del registro bíblico que presenta el mismo cuadro en cuanto a las riquezas y honores de muchos judíos durante el exilio.
Los ejemplos ya mencionados de descubrimientos que proyectan luz sobre la Biblia son sólo fragmentos del cúmulo de materiales mesopotámicos que nuevamente tornan de interés actual a la Biblia.
Casi todos los gobernantes asirios, babilonios o persas mencionados en la Biblia han sido redescubiertos en documentos contemporáneos, de modo que estamos bien informados acerca de su historia. Por ejemplo, tenemos inscripciones de reyes como Salmanasar y Tiglat-pileser, Nabucodonosor, Belsasar - perdidos durante mucho tiempo -, Ciro y Darío el Grande, Jerjes y muchos otros.
Aun signatarios cuyos nombres son dados en la Biblia, tales como Nabuzaradán (2 Reyes 25:8) o Nergal-sarezer (Jeremías 39:3), se encuentran en los documentos oficiales de su tiempo.
5.08. Reyes de Judá e Israel
El tiempo de los reyes de Judá e Israel es otro período que ha ganado muchísimo en claridad por los descubrimientos hechos en la Mesopotamia.
El primer rey mencionado en una inscripción asiria es Acab, contemporáneo del profeta Elías. Es descrito por Salmanasar III como habiendo peleado contra el rey asirio en la batalla de Qarqar [o Karkar] con 2.000 carros y 10.000 soldados, más que cualquiera de los otros reyes con quienes Acab estuvo aliado en ese tiempo.
Jehú, otro rey de Israel, es descrito posteriormente por el mismo rey asirio como habiendo pagado tributo.
Otros reyes israelitas mencionados en inscripciones asirlas son Joás, Manahem, Peka y Oseas. En el tiempo de este último rey fue conquistada Samaria y su población fue llevada cautiva. Este acontecimiento también es descrito con algunos detalles por un rey asirio en sus anales e inscripciones monumentales.
Joás, Azarías, Ezequías y Manasés son reyes de Judá que aparecen en inscripciones asirias.
El rey Senaquerib, cuyo ejército sufrió una catástrofe humillante ante las puertas de Jerusalén (descritas tres veces en el Antiguo Testamento: 2 Reyes 19:2; 2 Crónicas 32; Isaias 37), nos ha dejado su propio relato de esa campaña llevada a cabo en el año 701 AC.
Como era costumbre, se alaba a sí mismo por sus proezas militares mientras calla la destrucción de su ejército en Palestina. Sin embargo, su relato no puede engañar al lector informado. Al paso que se jacta por haber encerrado al rey de Judá en Jerusalén, su ciudad capital, como a un pájaro en una jaula, no se atreve a jactarse de haber capturado a Jerusalén o a Ezequías.
5.07. El código de leyes de Hammurabi - II
"Hemos mostrado cómo el ambiente [el marco] de los relatos de los patriarcas concuerda en cada detalle con las circunstancias de la antigua civilización oriental del período en cuestión, de acuerdo con el testimonio de los monumentos. . . Wellhausen partió de la opinión de que los relatos de los patriarcas son históricamente imposibles. Ahora está probado que son posibles. Si Abrahán realmente vivió, sólo podría haber sido en un ambiente y en unas condiciones como se describen en la Biblia. La investigación histórica debe satisfacerse con esto. Y Wellhausen podría recordar sus propias palabras (Komposition des Hexateuch, pág. 346): 'Si sólo fuera posible la tradición israelita, sería necio preferir cualquier otra posibilidad´" (The Old Testament in the Light of the Ancient East [El Antiguo Testamento a la luz del Oriente antiguo], t. 2, pág. 45. Nueva York, 1911).
En cuanto a este tema, se obtuvieron más evidencias durante las excavaciones de Nuzi.
W.F. Albright, refiriéndose a esto y a otros materiales arqueológicos y textuales parecidos, que han proyectado mucha luz sobre el período patriarcal, hizo la siguiente declaración significativa:
"Se pueden citar nombres eminentes entre los eruditos para sostener que cada detalle de Génesis 11- 50 refleja una invención posterior, o a lo menos retrospección de acontecimientos y condiciones del tiempo de la monarquía en el remoto pasado, acerca del cual - así lo creían los escritores recientes - nada se sabía realmente.
"Los descubrimientos arqueológicos de la última generación han cambiado todo esto. Fuera de unos pocos irreductibles, entre los eruditos de más edad, apenas hay un solo historiador bíblico que no se haya impresionado con la rápida acumulación de datos que apuntalan la historicidad básica de la tradición patriarcal" ("The Biblical Period" [La época bíblica] en The Jews; Their History, Culture and Religion [Los judíos; su historia, cultura y religión], pág. 3. Edición de Louis Finkelstein, Nueva York, 1949).
5.06. El código de leyes de Hammurabi - I
En el invierno de 1901 a 1902, una expedición francesa que trabajaba en las ruinas de la bíblica Susa - donde Ester, la niña judía, llegó a ser reina del imperio persa (Ester 2:5-8, etc.) - descubrió una estela de 2,25 m, de diorita negra, rota en tres pedazos.
Todo el monumento estaba cubierto con 39 columnas con inscripciones de leyes que abarcan un total de 3.624 líneas. Esas leyes fueron recopiladas y desplegadas públicamente en esa columna de piedra por Hammurabi, rey amorreo del imperio babilonio durante el siglo XVIII AC, en la época de los patriarcas.
El descubrimiento de esta antigua colección de leyes civiles causó una gran sensación en el mundo teológico.
El sistema judicial que se encuentra en el Pentateuco había sido combatido, puesto que se pensaba que en el tiempo de Moisés no podía haber existido un sistema tan avanzado.
Pero el código de leyes de Hammurabi reveló que Mesopotamia poseía códigos similares aun antes del tiempo de Moisés, leyes que en última instanciaprocedían del Legislador divino, aunque se habían degenerado en manos deidólatras paganos, como lo demuestra una comparación cuidadosa entre lossistemas de la Biblia y de Mesopotamia.
El código de Hammurabi también reveló que la forma de vida reflejada en los relatos patriarcales de la Biblia concuerda en muchos detalles con las condiciones existentes en el antiguo Cercano Oriente durante el período de los patriarcas.
Nos parece extraño hoy día que Sara diera su esclava a Abrahán, a fin de obtener mediante una sierva la descendencia que Dios parecía negarle por medios naturales (Gén. 16: 1-3). Pero lo que hizo ella está de acuerdo con prácticas corrientes en su país de origen, donde un proceder tal era completamente legal, y donde se reglamentaban legalmente los derechos y deberes de una criada elevada al rango de concubina y también de sus hijos. (Código de Hammurabi, secciones 144, 145, 170, 171.)
Que Sara procedió dentro de sus derechos legales al castigar a Agar por volverse altiva cuando vio que daría un hijo a su amo (Gén. 16: 4-6) también se comprueba por las disposiciones de la sección 146 del famoso código de leyes de Hammurabi.
Muchos ejemplos más podrían citarse para mostrar cómo este descubrimiento excepcionalmente importante ha proyectado luz sobre el período patriarcal y ha demostrado que son fidedignos los relatos bíblicos.
Este código fue el primer gran testigo resucitado del suelo de Mesopotamia que reveló que los patriarcas no habían sido figuras legendarias sino hombres de carne y hueso y que el ambiente en que vivieron - el marco presentado en la descripción bíblica - concuerda completamente con los hechos ahora conocidos.
5.05. Relación entre el relato babilonio del diluvio y el relato bíblico
Las semejanzas son lo bastante estrechas como para garantizar que hay alguna relación entre el relato babilonio y el registro bíblico.
Se han propuesto tres teorías principales para explicar esta relación obvia:
(1) Muchos eruditos modernos pretenden que los judíos tomaron el relato babilonio durante el exilio y lo adaptaron a su propia manera de pensar. Esta es una teoría completamente inaceptable para los que creen que Moisés escribió el libro del Génesis, por inspiración divina, unos mil años antes del exilio.
(2) Unos pocos eruditos conservadores han sugerido una segunda posibilidad: que los babilonios podrían haber tomado el relato de los hebreos. Sin embargo, esta teoría no puede ser correcta puesto que las copias más antiguas del poema épico de Gilgamés son más antiguas en varios siglos que el período mosaico.
(3) El tercer punto de vista - fuera de duda la solución correcta del problema - sostiene que, en última instancia, ambos relatos procedieron de la misma fuente.
El relato de un diluvio universal con la liberación de una familia sobrevivió a muchas generaciones.
Cuando los babilonios lo consignaron por escrito, la narración había sufrido corrupciones debido a su transmisión oral y a la influencia politeísta del paganismo babilonio. Por otro lado, el relato bíblico fue redactado mediante inspiración y, por lo tanto, muestra el puro y elevado espíritu de un autor monoteísta.
Estos hechos explican las semejanzas y diferencias observadas en las dos narraciones. Puesto que la historia más antigua posterior al diluvio se realizó en la Mesopotamia, sus habitantes tenían un conocimiento mejor del diluvio y lo conservaron en una forma comparativamente más pura que las naciones que vivían lejos.
Es un hecho que fue consignado por escrito en Mesopotamia antes que en cualquier otra parte. Sin embargo, no es superior sino muy inferior al relato bíblico, como resulta evidente para cualquiera que lea y compare ambos.
En la tradición babilonia, falta casi completamente la fuerza moral de la narración bíblica. La Biblia nos da la historia; los babilonios cambiaron un hecho histórico convirtiéndolo en leyenda.
5.04. El relato babilonio del diluvio - III (Diferencias con el relato bíblico)
También son evidentes algunas diferencias entre el relato bíblico y el babilonio. Se advierten las siguientes diferencias principales:
(1) El registro bíblico habla de un Dios de justicia, al paso que el relato babilonio menciona a muchos dioses que contienden entre sí.
(2) En la Biblia se llama a Noé "pregonero de justicia", porque los impíos fueron advertidos por él de la proximidad del diluvio y así tuvieron oportunidad de salvarse; en la narración babilonia los dioses "engañaron" a la gente a fin de destruirla.
(3) Falta en la tradición babilonia el pacto entre Dios y Noé que forma una parte importante del relato bíblico.
(4) En los detalles hay muchas diferencias menores. Por ejemplo, son diferentes las medidas del arca tanto como el orden del envío de las aves, el nombre de la montaña que fue tocada, los elementos de tiempo y otros detalles de los dos relatos.
5.03. El relato babilonio del diluvio - II (Similitudes con el relato bíblico)
El relato muestra similitudes notables con el registro bíblico (como se encuentra en el Génesis y en algunos pasajes del Nuevo Testamento) en líneas generales y aun en detalles.
Pueden enumerarse las siguientes semejanzas:
(1) El héroe del diluvio, el Noé de la Biblia y Utnapistim del relato babilonio, recibieron una comunicación divina acerca del diluvio amenazador.
(2) El diluvio fue un juicio divino debido a pecados cometidos.
(3) El héroe favorecido tuvo que construir un barco y abandonó sus posesiones para salvar la vida.
(4) Recibió la orden de llevar a su familia y animales al barco.
(5) Se le dieron las medidas del barco e instrucciones para construirlo.
(6) El héroe obedeció y recibió un mensaje para sus semejantes, aunque el contenido del mensaje es muy diferente.
(7) Se le dio la orden de entrar en el barco, y se menciona una puerta.
(8) Una tormenta y lluvia terribles ocasionaron el diluvio.
(9) Fueron destruidos todos los seres humanos que no estaban en el barco.
(10) Después que las aguas habían retrocedido, el barco tocó una montaña.
(11) Fueron enviadas aves para asegurarse de que se había secado la tierra.
(12) Se ofreció un sacrificio después de desembarcar.
(13) El sacrificio fue aceptado favorablemente por la deidad.
5.02. El relato babilonio del diluvio - I
El descubrimiento del relato babilonio del diluvio hecho por Jorge Smith en 1872 y su impacto en el mundo religioso de ese tiempo ya ha sido mencionado.
Sin embargo, el relato mismo lo describiremos aquí con algunos detalles, porque la tradición babilonia del diluvio recuerda el relato bíblico más que cualquier otra narración diluvial jamás descubierta.
El relato del diluvio babilonio es parte de un gran poema épico, en el cual se describe a su héroe, Gilgamés, como yendo en busca de la vida eterna. Durante su búsqueda de la "hierba de la vida", visitó el otro mundo [mundo inferior].
Allí se encontró con Utnapistim, el héroe babilonio del diluvio, quien le narró el relato del diluvio y su liberación de él y cómo se le había dado un lugar entre los dioses.
Utnapistim había sido rey de Shuruppak [hoy Fara], sobre el Eufrates, cuando los dioses decidieron destruir a toda la gente por sus pecados.
Se le informó a Utnapistim que desarmara su casa y construyera un barco, cuyas medidas le fueron dadas, y que entrara en él llevando consigo toda clase de seres vivientes.
Sin embargo, se le ordenó que engañara a sus prójimos diciéndoles que el dios Marduk lo había maldecido y que no podía vivir más en el territorio de Marduk, sino que debía alejarse de allí navegando.
Este punto en el relato babilonio presenta una de las mayores diferencias en comparación con el registro bíblico. En vez de amonestar a sus semejantes durante un lapso de muchos años - como lo hizo Noé -, el héroe de la tradición babilonia fue usado por los dioses para engañar a los antediluvianos convirtiéndolos así en fáciles víctimas de la destrucción venidera.
Después de que Utnapistim construyó el barco y lo cargó con provisiones y animales y embarcó a su familia, entregó su manejo al mareante Puzur-Amurri. Inmediatamente comenzó el diluvio.
La tormenta e inundación fueron tan tremendas que los mismos dioses se alarmaron por la catástrofe que habían desatado sobre el mundo. "Los dioses estuvieron asustados por el diluvio, y ascendieron retrocediendo hasta el cielo de Anu. Los dioses, agachados como perros, se agazaparon contra el muro exterior".
La gran tormenta duró seis días y seis noches y exterminó a todos los seres vivientes, que "volvieron a la arcilla".
Cuando Utnapistim vio la inmensa destrucción, se arrodilló y lloró.
Después de otro día, se vio una isla y el barco tocó la cima del monte Nisir.
Utnapistim esperó una semana, y el séptimo día envió una paloma. La paloma regresó al no encontrar lugar donde posarse.
Luego envió una golondrina, con los mismos resultados.
La tercera ave, un cuervo, no volvió.
Entonces Utnapistim, reconociendo que se había secado la tierra, salió del arca y ofreció un sacrificio. Los dioses olieron con deleite el aroma del sacrificio. Posteriormente, lo recompensaron con la inmortalidad y lo colocaron entre los dioses.
5.01. La arqueología mesopotámica y la Biblia
Uno de los primeros frutos del desciframiento de las inscripciones cuneiformes realizado por Rawlinson y sus colaboradores vindicó la Biblia en un tiempo cuando las escuelas de la alta crítica de Europa aparentemente habían triunfado.
Esto se logró con el descubrimiento del nombre del rey Sargón de Asiria, que hasta entonces sólo se conocía por la Biblia: "En el año que vino el Tartán a Asdod, cuando lo envió Sargón rey de Asiria, y peleó contra Asdod y la tomó" (Isaias 20:1).
Puesto que jamás fue mencionado por ninguno de los autores clásicos, su misma existencia fue considerada como una leyenda por algunos de los críticos, aunque otros pensaban que Sargón era sencillamente otro nombre de Salmanasar.
Hoy día Sargón - que pretendió haber tomado Samaria y haber llevado cautiva su población - es una bien conocida figura de la historia asiria.
4.13. Resumiendo
Puede tenerse una idea del gran número de documentos excavados en Mesopotamia porque Layard y Rassam llevaron al Museo Británico unas 25.000 tablillas de arcilla de Nínive, los obreros de Sarzec encontraron 40.000 tablillas en Tello, en 1894, y en Nippur fueron descubiertas unas 10. 000 por la expedición de la Universidad de Pennsylvania.
También se hallaron muchos miles de tablillas en otras excavaciones realizadas ya sea por organizaciones científicas o al azar por los lugareños.
Los documentos que se hallan esparcidos en varios museos del Cercano Oriente, Europa y Norteamérica, ya alcanzan a centenares de miles, y se estima que hasta ahora sólo se ha descubierto un diez por ciento de los documentos preservados en el suelo de Mesopotamia.
La gran mayoría de estas tablillas consisten en interesantísimos documentos comerciales, cuentas, facturas, escrituras, recibos, etc.
Pero muchas de ellas contienen hechos históricos, religiosos o literarios extremadamente importantes que nos proporcionan mucha información con la cual reconstruir la historia antigua de las naciones que usaban esa escritura.
4.12. Las excavaciones en Mari
Como el último de los lugares importantes excavados en Mesopotamia, debe mencionarse la ciudad de Mari.
Era completamente desconocida la ubicación de la ciudad, una vez famosa metrópoli de los amorreos.
Los arqueólogos habían buscado en vano durante mucho tiempo las ruinas de esa ciudad tan frecuentemente mencionada en textos antiguos.
Finalmente, W. F. Albright sugirió Tell el-Hariri, en el curso medio del Eufrates, como su lugar posible. Esto fue comprobado por una expedición francesa encabezada por Andrés Parrot que comenzó a excavar el lugar.
Fue descubierto un gran palacio del tiempo de Hammurabi (siglo XVIII AC), y se descubrió un archivo de muchos miles de tablillas.
Esos documentos son de un tiempo cuando la ciudad de Mari estaba en manos de los amorreos, que usaban la escritura y el idioma de Babilonia para su correspondencia y documentos.
Los textos de Mari, de los que existen ya varios tomos, han revolucionado nuestro conocimiento de la historia del Cercano Oriente durante la era patriarcal y han requerido una datación más reciente que la que antes se asignaba a la historia de Mesopotamia precedente a 1500 AC.
4.11. Las excavaciones en Nuzi
La excavación de los norteamericanos realizada en Nuzi (1925-31), cerca de la actual ciudad petrolera de Kirkuk, es de gran importancia para el estudiante de la Biblia y del antiguo Oriente.
En Nuzi se descubrieron muchos textos que, aunque están escritos en un babilonio muy rudo, aclararon mucho las condiciones que existían durante la era patriarcal, en la primera mitad del segundo milenio AC.
Con la excepción del famoso código de Hammurabi, encontrado en las ruinas de la bíblica Susa en 1901-02, Nuzi nos ha dado más material que proyecta luz sobre la era patriarcal que cualquier otra ciudad.
Unos pocos de estos iluminadores textos de Nuzi serán mencionados más adelante.
Nuzi también ha ayudado en la resurrección de la historia de los antiguos hurritas, a quienes conocemos en la Biblia como los horeos. Su idioma, historia y cultura han venido así una vez más a la luz.
4.10. Las excavaciones en Uruk
Entre las dos guerras mundiales se excavó otro lugar que ha contribuido mucho para comprender mejor la historia más remota de Mesopotamia. Se trata de la ciudad de Uruk, la Erec de la Biblia (Gén. 10:10).
Numerosas tablillas habían sido extraídas ilegalmente de este lugar por los lugareños, antes de que comenzaran las excavaciones, y habían sido enviadas a varios museos de Europa y Norteamérica. Ellas habían dado a los eruditos un conocimiento anticipado del material que podían esperar que se descubriera mediante una explotación científica de este gran lugar.
Los alemanes excavaron la ciudad de 1928 a 1939. Tuvieron éxito especialmente en dilucidar muchos problemas de arquitectura del más antiguo período mesopotámico, y tuvieron la suerte de hallar un gran número de textos cuneiformes en tablillas de arcilla provenientes del más remoto período literario.
Esos textos muestran claramente las etapas de la evolución del invento de la escritura. De una escritura puramente pictórica, pasó por una etapa semipictórica o semiideográfica hasta una forma silábica de escribir, en la cual muchos caracteres representaban no un objeto ni una idea, sino un sonido.
Aunque este sistema era menos avanzado que la escritura alfabética, fue un gran progreso sobre el método simple de escritura pictórica. Aun tiene una ventaja sobre los sistemas alfabéticos primitivos que no tenían caracteres para expresar vocales, ya que el escrito silábico expresa tanto sonidos de vocales como de consonantes.
Por ejemplo, una palabra escrita con tres signos cuneiformes - que puede ser transliterada como har-ra-nu - con el significado de "camino", nos permite aproximarnos a la antigua pronunciación harranu.
En cambio para una palabra como d-r-k, "camino", escrita sin vocales en hebreo antiguo, tan sólo la pronunciación tradicional posterior de los eruditos judíos de comienzos de la Edad Media nos presenta esa palabra como derek. Y de ninguna manera estamos seguros de su pronunciación en los tiempos del Antiguo Testamento.
4.09. Las excavaciones en Ur
Las excavaciones más importantes se realizaron en Ur, Erec, Nuzi y Mari, aunque se ha hecho una obra valiosa en otros sitios: en Tello por los franceses, en Kish por los británicos, en Korsabad y dos lugares de la región de Diyala por los norteamericanos, además de excavaciones más pequeñas en otros lugares.
Ur de los caldeos, la ciudad de la juventud de Abrahán (Gén. 11:31), se convirtió en el centro de las actividades de una expedición conjunta británico-norteamericana, que trabajó allí bajo la dirección de Sir Leonardo Woolley de 1922 a 1934.
El gran zigurat o torre-templo de Ur fue despejado y cuidadosamente examinado. Este edificio sigue siendo hoy la construcción monumental mejor preservada de la Mesopotamia. Fueron desenterrados templos, palacios y barrios residenciales de la población de Ur. Se encontró que la Ur de los tiempos de Abrahán poseía un sorprendente y elevado grado de civilización y que sus escuelas deben haber producido eruditos de primera clase.
El descubrimiento más sensacional hecho en Ur consistió en el hallazgo de tumbas reales fabulosamente ricas de los albores del período dinástico. Los objetos hallados de oro, plata y piedras semipreciosas casi equivalen a los que se han extraído de la tumba del rey egipcio Tutankamón. Se sepultó a reyes y reinas con todos sus servidores, guardias de corps, cantores, sus carrozas y animales, sus muebles y joyas.
También salieron a la luz algunos de los más bellos instrumentos musicales, metalistería de soberbia mano de abra y tallados de gran calidad. Estos hallazgos contradicen elocuentemente a los que piensan que los primeros hombres fueron primitivos y que se necesitó mucho tiempo para que desarrollaran sus capacidades artísticas y estéticas.
Sin embargo, debe mencionarse que el llamado "nivel del diluvio de Woolley", que él pensó que era la prueba del diluvio, no puede ser aceptado como una evidencia del diluvio descrito en el Génesis.
Ese nivel del diluvio no fue nada más que los restos de una destructivo inundación local ocasionada por los ríos Eufrates y Tigris en tiempos muy remotos. El carácter local de esta inundación se comprueba claramente porque Woolley no pudo encontrar ese nivel de inundación en el lugar vecino de el-Obeid que está en un nivel más elevado que Ur y no fue afectado por la catástrofe que destruyó a Ur.
Los que usan las excavaciones de Ur como una prueba para el diluvio bíblico, no creen en el carácter universal de ese acontecimiento, sino que lo interpretan como un cataclismo local que afectó sólo a Mesopotamia.
Tenemos que abstenernos pues de usar los descubrimientos de Woolley como pruebas del diluvio.
4.08. Excavaciones en Nippur y Babilonia
También se encontró una amplia colección de tablillas que procedían de una gran casa de comercio del tiempo de los reyes persas Artajerjes I y Darío II. Puesto que muchos judíos tenían relaciones comerciales con esa firma, sus "archivos" de documentos proporcionaron una valiosa información sobre la judería posterior al exilio de Babilonia.
Luego vinieron los alemanes, quienes excavaron de 1899 a 1917 la gran metrópoli de la antigua Babilonia, la famosa capital de Nabucodonosor, y de 1903 a 1913 la antigua ciudad asiria de Asur. En esos dos sitios se desarrolló un método científico de excavaciones que se convirtió en el modelo de todas las tareas similares posteriores y fue seguido por todas las expediciones
arqueológicas después de la Primera Guerra Mundial.
4.07. El relato babilonio del diluvio
El interés en la arqueología bíblica recibió así uno de sus más grandes impulsos en el siglo XIX.
Presentamos aquí, en la traducción de Smith que ahora es algo anticuada, el pasaje que captó su atención y le permitió identificar el relato:
"En el séptimo día en el curso de él
envié una paloma, y salió. La paloma fue y buscó y
un lugar de descanso no encontró, y regresó.
Envié una golondrina, y salió. La golondrina fue y buscó y
un lugar de descanso no encontró, y regresó.
Envié un cuervo, y salió.
El cuervo fue, y los cadáveres sobre las aguas vio, y
los comió, nadó y vagó a lo lejos, y no volvió".
Las noticias de este descubrimiento corrieron como un relámpago por el mundo cristiano y ocasionaron gran entusiasmo y revuelo.
El Daily Telegraph, uno de los grandes diarios de Londres, inmediatamente se ofreció para enviar a Smith para buscar lo que quedaba de la tablilla del diluvio.
Smith tuvo la fortuna de hallar exactamente lo que buscaba: una "suerte" que sólo pocos arqueólogos han compartido con él.
Después de la primera expedición, siguieron una segunda y una tercera, pero desgraciadamente para la joven ciencia de la asiriología, Jorge Smith murió en su tercer viaje a la Mesopotamia.
4.06. Nínive y sus restos
Los viajeros habían recogido ocasionalmente piedras, ladrillos u otros objetos antiguos con inscripciones, de los montículos de ruinas de la Mesopotamia; sin embargo pertenece al arqueólogo francés Pablo Emilio Botta el honor de ser el primer arqueólogo moderno que excavó uno de los antiguos solares de Babilonia.
Comenzó sus excavaciones en Kuyundyik sin conocer que ése era el lugar de la antigua Nínive. Ese sitio, ubicado cerca de la moderna Mosul, al otro lado del Tigris, no suministró las recompensas esperadas y Botta transfirió sus actividades a Korsabad, donde descubrió el palacio del rey asirio Sargón.
Tres años más tarde Austen Enrique Layard se unió con Botta, quien excavó Nimrud - Cala de la Biblia. Layard, quien al igual que Botta sabía cómo popularizar la arqueología, encontró numerosos relieves en piedra, enormes toros con cabeza humana, leones y otras esculturas, marfiles y otros objetos de valor.
Su prolífica pluma produjo libros como Nineveh and Its Remains (Nínive y sus restos), que llegó a ser un éxito de librería en sus días ya que mereció varias ediciones y se tradujo a diversos idiomas modernos.
Cuando llegaron a Londres los artefactos de Layard, donde se convirtieron en el núcleo de aquella famosa colección de antigüedades asirias que hace que el Museo Británico sea uno de los mejores de su clase, se despertó mucho entusiasmo por la arqueología de la Mesopotamia.
Se emprendieron con éxito varias expediciones más, y Layard y su sucesor, Hormuz Rassam, excavaron en una cantidad de lugares realizando descubrimiento tras descubrimiento. Lo más sensacional consistió en el hallazgo de dos grandes bibliotecas de Nínive, con más de diez mil tablillas de arcilla numeradas, que habían formado las bibliotecas de Asurbanipal y el templo de Nebo.
4.05. El desciframiento de la Escritura Cuneiforme - II
Un diccionario científico asirio, de varios tomos, ha sido publicado por la Universidad de Chicago, como fruto del trabajo concienzudo de más de una docena de eruditos que se ocuparon en esta empresa durante más de 30 años.
Así se han resucitado el idioma y los escritos de los antiguos sumerios, babilonios, asirios, hurritas, elamitas, persas y otras naciones más pequeñas de la Mesopotamia y regiones adyacentes.
Un siglo de investigaciones y paciente labor nos ha dado todos los instrumentos necesarios para leer y comprender las obras legales, religiosas, históricas y literarias de esas antiguas naciones.
Además, ha permitido reconstruir su historia y religión y ha proporcionado valioso material básico para estudios bíblicos y para confirmar muchos relatos del Antiguo Testamento atacados por los críticos.
Sin embargo, debemos dejar a los lingüistas para repasar la obra de los arqueólogos, quienes desde mediados del siglo XIX nos han proporcionado el grueso del material que los eruditos de la escritura cuneiforme leen, traducen e interpretan.
4.04. El desciframiento de la Escritura Cuneiforme - I
Behistún se encuentra en un paso montañoso entre Mesopotamia y Persia. Allí el rey Darío I (el Grande) hizo que se tallaran relieves y largas inscripciones en la roca, bien por encima del camino.
Los viajeros habían visto los dibujos y textos durante siglos sin saber lo que significaban. Una tradición afirmaba que los relieves describen al Sansón bíblico y a sus enemigos, otra los interpretaba como a un maestro con sus alumnos.
Para Enrique Rawlinson - talentoso y ambicioso joven - los largos y casi inaccesibles textos fueron todo un desafío. Trabajando desde una larga escalera colocada sobre un angosto borde de la roca que sobresalía del muro perpendicular, con toda sangre fría arriesgó su vida y su integridad física mientras copiaba pacientemente esas inscripciones. Después se ocupó en la tediosa tarea de descifrar lo escrito.
Reconoció que las inscripciones eran un texto en tres diferentes escrituras e idiomas - persa, elamita y babilonio - al ver que los caracteres cuneiformes de esas escrituras eran los mismos que se habían hallado en Persia, Susa y Babilonia.
Teniendo el don natural de captar fácilmente los problemas lingüísticos y de realizar combinaciones y suposiciones correctas, en un muy corto tiempo pudo descifrar la escritura persa - la más fácil de las tres - puesto que es semialfabética y tiene menos de cincuenta caracteres. El desciframiento de las otras dos - cada una de las cuales consistía en muchos centenares de caracteres - fue mucho más difícil pero Rawlinson fue ayudado en su obra debido a un gran número de nombres personales y geográficos, que se repetían en sus respectivos idiomas en cada uno de los tres textos.
Cuando Rawlinson publicó sus resultados, recibió la ayuda de algunos otros eruditos, tales como Eduardo Hincks, clérigo irlandés; Fox Talbot, uno de los eminentes inventores de la fotografía, y el Prof. J. Oppert de París, quienes aceptaron que la interpretación era básicamente correcta, pulcra y completa en muchos detalles.
Parecía tan increíble para el mundo erudito, en general, que realmente se hubieran descifrado los escritos cuneiformes misteriosos que habían desconcertado a las generaciones pasadas, que muchos personajes de renombre - entre ellos el gran semitista francés Ernesto Renan - pensaron que Rawlinson y sus colaboradores habían sido víctimas de un autoengaño.
Por eso Talbot presentó la sugestión de que la Real Sociedad Asiática de Londres enviara copias de las recién halladas y desconocidas inscripciones cuneiformes a diferentes eruditos en la materia para que las tradujeran cada uno. Esta prueba se realizó en 1857.
Delante de una asamblea de los más ilustres eruditos de Inglaterra, fueron abiertos los sobres sellados de Rawlinson, Talbot, Hincks y Oppert que contenían una traducción del texto que les había sido enviado. Entonces se comprobó que las cuatro traducciones concordaban en todo lo esencial, con sólo variaciones en detalles, como siempre sucede con las diferentes traducciones de un mismo texto. Este experimento demostró a todos los que desconfiaban, que era un hecho el desciframiento de los escritos cuneiformes.
4.03. La escritura cuneiforme
Una palabra acerca de las tablillas cuneiformes, en las cuales se escribieron los textos mesopotámicos.
Afortunadamente, en vez de materiales perecederos, las tablillas de arcilla por regla general llegaron a ser las depositarias del material escrito en esa región. No han perecido en el suelo húmedo de la Mesopotamia porque las tablillas de arcilla, especialmente cuando se cuecen a fuego son prácticamente indestructibles.
Se efectuaba la escritura grabando los caracteres con punzones de caña en la arcilla blanda. Puesto que cada impresión tenía la forma de una cuña, esta clase de escritura ha recibido el nombre de "cuneiforme", o sea en forma de cuña.
Los mismos caracteres cuneiformes eran inscritos en piedra en las inscripciones de los monumentos.
El desciframiento de la escritura antigua de las naciones mesopotámicas - babilonios, asirios, sumerios y otros - es casi un milagro en sí mismo.
No hubo una piedra de Rosetta con un texto paralelo como clave en una escritura y lenguaje conocidos; la tarea básica del desciframiento fue realizada por un hombre casi sin ayuda.
Las copias más antiguas de inscripciones cuneiformes habían llegado a Europa en el siglo XVIII, procedentes de las ruinas de Persépolis, una de las antiguas capitales persas.
El primer trabajo que tuvo éxito para descifrar esas inscripciones fue hecho por el clásico erudito alemán Jorge Federico Grotefend (1775-1853). El realizó algunas suposiciones talentosas y así pudo leer unas pocas palabras y frases de inscripciones en persa antiguo. Sin embargo, no consiguió llegar más allá de ese éxito rudimentario.
No se hizo verdadero progreso hasta unos 40 años más tarde, cuando Enrique Rawlinson (1810-1895), joven funcionario británico de la East India Company, comenzó a copiar las inscripciones de la gran roca de Behistún o Bisutún, en 1844.
4.02. ¿Dónde está Nínive y dónde está Babilonia?
Los eruditos que suscitaban estas y otras preguntas similares, no comprendían que la destrucción completa de esas ciudades había sobrevenido como cumplimiento de profecías formuladas acerca de ellas hacía muchos siglos, profecías que habían anunciado su ruina final y extinción cuando todavía estaban en el pináculo de su gloria y poder. (Por ejemplo, ver Nah. 3 en el caso de la ruina de Nínive, e Isa. 13:19-22 en cuanto a la destrucción de Babilonia.)
La Mesopotamia, pues, ha preservado bajo sus escombros y arena centenares de documentos escritos, un incontable número de esculturas y las ruinas de numerosas ciudades con sus palacios, templos, escuelas, archivos y las moradas de la gente común.
Esas ruinas han capacitado a los historiadores para reconstruir la historia por largo tiempo perdida de famosas naciones de la antigüedad, han permitido que los lingüistas resuciten idiomas y escrituras que habían muerto hacía casi dos mil años y han proporcionado a los eruditos bíblicos evidencias por las cuales pueden defender la veracidad de las narraciones históricas de la Biblia y pruebas - ante un mundo crítico - de que el Libro milenario es verdadero y fidedigno.
4.01. LA ANTIGUA MESOPOTAMIA Y LA BIBLIA
Mesopotamia significa "la tierra entre los ríos".
En ella floreció la civilización más antigua del mundo. El nombre de sus dos ríos - Eufrates y Tigris - se menciona en relación con el paraíso (Gén. 2:14), y su llanura de Sinar vio la edificación de la primera ciudad y torre (Gén. 11:4), antepasados de tantas torres que sirvieron como templos en tiempos posteriores. La arqueología confirma la antigüedad de la cultura de Mesopotamia.
En contraste con Egipto, la vasta tierra de Mesopotamia casi no tiene restos de monumentos sobre el terreno. No hay templos ni pirámides, no hay esbeltos obeliscos, ni tumbas cavadas en la roca, que contengan coloridas pinturas murales que inciten al turista moderno a visitar esta tierra de cultura y conocimiento de la antigüedad.
Todas las ciudades de antaño están completamente destruidas y sus palacios y templos han estado cubiertos por los escombros y la arena de muchos siglos.
Poderosas capitales, como Babilonia y Nínive, que una vez fueron las mayores ciudades de la antigüedad, quedaron tan completamente destruidas y prácticamente raídas, que hasta su ubicación fue olvidada.
Ciertamente, hace poco más de 200 años los pensadores podían preguntarse si alguna vez existieron esas ciudades de las cuales tanto hablaba la Biblia y que también fueron mencionadas y descritas por los autores clásicos.
Nínive puede servir para mostrar cómo habían sido completamente olvidadas esas ciudades, aun en los tiempos antiguos.
Cuando Jenofonte con sus diez mil griegos pasó por las ruinas de aquella ciudad, en 401 AC, sólo unos dos siglos después de su destrucción, no había nadie en aquella zona que pudiera darle el nombre verdadero de la antigua ciudad. En realidad, se le dijo que aquella localidad una vez había sido llamada "Mespila" y que había sido una ciudad de los medos.
El ateniense Luciano, escritor del siglo II de la era cristiana, exclamó: "Nínive está tan completamente destruida, que nadie puede decir dónde se levantó una vez; no han quedado rastros de ella".
Por lo tanto, a comienzos del siglo XIX era natural que los eruditos se preguntaran si era posible que hubieran desaparecido completamente grandes ciudades. Decían que algunas grandes ciudades pueden ser destruidas, pero no sin dejar rastros. Roma, Atenas, Tebas, Jerusalén y otras ciudades han sido destruidas, pero nunca se perdió su ubicación y fueron reedificadas. Pero, ¿dónde está Nínive y dónde está la gran Babilonia de la antigüedad?
3.11. RESUMIENDO
Hemos presentado aquí tan sólo unos pocos ejemplos, cada uno de los cuales corrobora sólo un pequeño incidente o un solo texto. Pero la evidencia acumulada en Egipto, tomada en su conjunto, vindica los registros del Antiguo Testamento y confirma la seguridad de su historia.
Al repasar algo del abundante material que la arqueología ha proporcionado al erudito del Antiguo Testamento, uno no debe olvidar que el suelo de Egipto también ha preservado un material importante para el investigador del Nuevo Testamento.
Han sido hallados innumerables papiros griegos que nos han ayudado a entender mejor el idioma de los libros del Nuevo Testamento.
No nos ocuparemos más extensamente de eso aquí puesto que esos descubrimientos no entran dentro de los límites de este tema.
3.10. Los papiros arameos de Elefantina
Estos y documentos similares, del mismo tiempo, hallados en otras partes de Egipto, nos informan en cuanto a las condiciones civiles y religiosas de las colonias judías de Egipto y también acerca de su historia.
3.09. LITERATURA SAPIENCIAL
En las arenas de Egipto, se ha preservado mucho de la antigua "literatura sapiencial".
Ella floreció en aquel país más que en cualquier otro y su fama se refleja en la Biblia cuando se dice que la sabiduría de Salomón sobrepasaba a "toda la sabiduría de los egipcios" (1 Rey. 4:30).
Muchos eruditos modernos comparan la "literatura sapiencias" del Antiguo Testamento (Job, Proverbios y Eclesiastés) con la de los egipcios y creen que los escritores del Antiguo Testamento la tomaron de sus vecinos egipcios. Sin embargo, no hay una verdadera evidencia de que eso se hiciera jamás.
En el caso de las "Instrucciones de Amenemope", que son muy similares a muchos pasajes del libro bíblico de los Proverbios, aun es posible que Amenemope pudiera haber tomado de la producción literaria de Salomón porque el vocabulario, la forma de las palabras y el estilo usados en el documento que contiene las instrucciones de Amenemope demuestran que es una producción de una época posterior a Salomón.
Sólo los que concuerdan con la alta crítica en que el libro de los Proverbios no fue escrito por Salomón, sino mucho después por algún autor anónimo, pueden afirmar que Proverbios ha tomado su material del egipcio Amenemope.
3.08. REGISTROS DE VIAJES
Una carta satírica del mismo período describe el viaje de un embajador egipcio por Palestina, yendo hacia un país del norte. La carta cuenta cómo fue robado una noche el caballo del funcionario egipcio y las muchas dificultades que halló debido a la inseguridad que reinaba en el país.
3.07. LAS INSCRIPCIONES ALFABETICAS - II
Debe atribuirse a la providencia de Dios el que este invento se realizara en la vecindad de la región donde fueron escritos por Moisés los primeros libros de la Biblia, y poco antes del tiempo de Moisés.
Si la Biblia hubiese sido escrita en el complicado sistema de los jeroglíficos egipcios o con los caracteres cuneiformes babilonios - que podían ser aprendidos sólo después de muchos años de estudio -, muy pocos hubieran tenido una oportunidad de leer la Biblia por sí mismos.
Por otro lado, un sistema de escritura alfabética con sólo unos 25 caracteres era tan fácil de aprender que cualquiera podía dominarlo en un corto tiempo y así podía leer la Biblia por sí mismo. Con este maravilloso invento, no se necesitaría mucho tiempo para que el pueblo de Israel aprendiera a leer y escribir.
Debemos llegar a esa conclusión no sólo por medio de la evidencia arqueológica que ha proporcionado el suelo de Palestina sino también por algunas declaraciones hechas en la Biblia.
La capacidad de leer y escribir evidentemente era común en la Transjordania del tiempo de Gedeón como puede saberse por el relato narrado en Jueces 8:14, pues Gedeón capturó a un muchacho de Sucot, que "le dio por escrito los nombres de los principales y de los ancianos de Sucot, setenta y siete varones".
Los eruditos todavía no están seguros si este sistema de escritura fue ideado en el distrito minero del Sinaí en el siglo XVI o en el XIX AC. Sin embargo, están de acuerdo en que fue creado antes de los días de Moisés.
La importancia de este descubrimiento para esparcir el conocimiento de la Palabra de Dios sólo puede compararse con la invención de la imprenta con tipos movibles antes de la Reforma en el siglo XV de la era cristiana.
Así como este último invento hizo posible la distribución de la Biblia en una forma económica entre todas las naciones del globo, el primero hizo posible su escritura en una forma fácilmente comprensible para un hombre de escasa educación.
El descubrimiento de las inscripciones alfabéticas más antiguas en el Sinaí, que no contiene nada más importante que nombres y algunas fórmulas dedicatorias, ha hecho mucho para desterrar las dudas de que Moisés pudiera haber escrito los libros que se le atribuyen.
Antes de ese tiempo, los críticos pretendían que la Biblia hebrea no podría haber sido escrita en el tiempo de Moisés porque, sostenían, entonces no existía ninguna forma de escritura para ese idioma.
3.06. LAS INSCRIPCIONES ALFABETICAS - I
Las muchas inscripciones jeroglíficas dejadas por los egipcios en esas minas y cerca de ellas revelan la historia de su explotación con todos sus detalles, y también el hecho de que los semitas de Canaán eran usados con frecuencia para trabajar en las minas de los egipcios.
Los egipcios y otros pueblos que tenían sistemas de escritura necesitaban de centenares, y aun de millares, de caracteres diferentes a fin de expresar sus ideas por escrito. Se empleaban símbolos, cada uno de los cuales representaba o una sílaba (por ejemplo, en, ne, in, ni, nen, nan), o una idea completa, tal como el dibujo de un ojo.
3.05. LAS ESTELAS
3.04. LAS CARTAS DE AMARNA
Del siglo XIV AC, poseemos un archivo real completo: una colección de documentos oficiales que consiste en centenares de cartas recibidas por los reyes egipcios Amenhotep III y IV de sus vasallos de Palestina y Siria.
Esas así llamadas cartas de Amarna, encontradas accidentalmente por una campesina en 1887, han resultado en uno de los descubrimientos más sensacionales jamás realizados en Egipto.
Ellas demostraron al mundo maravillado de los eruditos que el babilonio era el lenguaje diplomático de ese tiempo y que la escritura cuneiforme babilonia también se usaba en la correspondencia entre la corte egipcia y sus reyes vasallos de Palestina y Siria.
Esas cartas comprueban la debilidad política de Egipto en el siglo XIV AC, durante el tiempo cuando se cree que los israelitas - comandados por Josué y los ancianos - tomaron posesión de la tierra de Canaán.
Algunas de esas cartas provienen de Abdu-kepa - hitita - rey de Jerusalén que ruega que se le envíen armas y soldados de Egipto para defender su ciudad de los habiru invasores, que ya habían tomado gran parte del país y amenazaban dominar toda la tierra.
Si los habiru de esas cartas son los hebreos - como parecería que son y como lo creen muchos eruditos -, tenemos en estas cartas de Amarna el relato de la conquista de Canaán por los hebreos, tal como la vieron los cananeos.
Estos documentos son importantísimos para ayudarnos a entender las condiciones que existían en Palestina durante el tiempo de la conquista, tal como es descrita por Josué.
3.03. RELATOS DE GUERRAS Y LISTAS DE CIUDADES
Del período del imperio egipcio - el tiempo que probablemente precedió y siguió al éxodo - poseemos las descripciones de muchas campañas militares llevadas a cabo en Palestina, como el famoso relato de la batalla de Meguido que ocurrió quizá 30 años antes del éxodo.
Además de sus anales, los reyes egipcios nos han dejado listas que contienen centenares de nombres de ciudades de Palestina y Siria conquistadas en sus campañas.
Esas listas egipcias contemporáneas son de gran valor para una comprensión mejor de los capítulos geográficos del libro de Josué.
La última de esas listas de las ciudades de Palestina conquistadas es la tallada en los muros del templo de Karnak por el rey Sisac, el que saqueó a Jerusalén en el quinto año de Roboam, hijo de Salomón (1 Rey. 14:25,26).
3.02. SINUÉ - MURAL - TEXTOS DE MAGIA
Del siglo XX AC data la historia de Sinué, cortesano egipcio que, por razones desconocidas para nosotros, huyó al Oriente para salvar la vida, como Moisés unos pocos siglos más tarde. Después de un viaje lleno de aventuras, encontró asilo en Siria y vivió allí por muchos años entre los cananeos, como refugiado, hasta que fue perdonado y se le permitió volver a Egipto. Su descripción de la Canaán de sus días, aproximadamente un siglo antes de la migración de Abrahán a ese país, es interesantísima y valiosa para comprender las condiciones que afrontaban los patriarcas.
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Se encontró en la tumba de un noble egipcio del tiempo de Abrahán un cuadro mural en colores que describe la llegada de 37 personas - hombres, mujeres y niños - de Palestina. Esta pintura, tan bien preservada, a pesar de que tiene casi cuatro mil años, que parece pintada hace sólo pocos años, nos da una buena idea de la visita de Abrahán a Egipto, descrita en Gén. 12, puesto que Abrahán debe haber usado una vestimenta similar y sus criados seguramente tenían la misma clase de herramientas, armas e instrumentos musicales allí pintados.
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De una naturaleza enteramente diferente son varias series de textos de magia - maldiciones escritas por las cuales los reyes egipcios procuraban destruir a sus enemigos domésticos y extranjeros.
Egipto resaltaba en el mundo antiguo como una tierra de magos. Lo sabemos por el caso de Moisés cuando estuvo ante Faraón, y vio cómo los magos de Egipto imitaban los milagros realizados por él y Aarón.
Dos series de tales "textos de maldición" mágicos provienen del período patriarcal. Su importancia reside en unos cien nombres de los gobernantes de las ciudades cananeas. Más de la mitad de ellos pueden ser identificados como amorreos, un hecho que concuerda bien con las declaraciones de los primeros libros de la Biblia, según las cuales Palestina estuvo en manos de los amorreos en tiempo de los patriarcas. (Ver Gén. 14:13; 15:16.)
Se menciona Jerusalén en esos textos, y dos reyes de Jerusalén - con nombres bien amorreos - son malditos entre los enemigos de Egipto.
Algunas de las ciudades bíblicas mencionadas en esos textos son: Ascalón, Aco, Afeca, Laquis, Hazor, Siquem y muchas otras.
3.01. La arqueología egipcia y la Biblia
Los descubrimientos de los arqueólogos en Egipto han sido tan útiles para el estudiante de la Biblia como para la lingüística, el historiador, el amante del arte o el estudiante de religiones antiguas.
Ningún otro país ha preservado más pinturas murales, relieves tallados en piedra o madera, más objetos de uso diario, como muebles, utensilios caseros, instrumentos musicales, herramientas de artesanos y agricultores, armas de cazadores y guerreros, o más documentos escritos en material perecedero.
Cualquier diccionario bíblico revelará inmediatamente que ningún otro país ha proporcionado más material ilustrativo útil para comprender las culturas y civilizaciones de los tiempos bíblicos.
Mediante las pinturas en colores y relieves del antiguo Egipto conocemos la vestimenta y apariencia de amorreos, cananeos, filisteos e hititas y sus herramientas especiales, armas y forma de guerrear.
Los objetos encontrados en Egipto nos dan una idea de cómo amueblaban sus casas los antiguos, qué clase de instrumentos musicales usaban y cómo los tocaban.
En resumen, se ha proyectado muchísima luz sobre los numerosos detalles de la vida diaria en los tiempos bíblicos mediante los maravillosos descubrimientos realizados en Egipto.
Daremos unos pocos ejemplos de importantes hallazgos efectuados en Egipto que han ayudado mucho a entender mejor los relatos del Antiguo Testamento.
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2.04. LAS EXCAVACIONES CIENTIFICAS
Cuando Gastón Maspero se encargó de la administración del Departamento de Antigüedades en 1881, comenzó una nueva era. Se invitó a eruditos e instituciones del extranjero para que estudiaran las antiguas reliquias de Egipto y para que realizaran excavaciones. Un buen número de instituciones científicas, museos y gobiernos aprovecharon esa oportunidad pues se les prometía una buena participación en los objetos descubiertos como recompensa por sus esfuerzos y gastos. Realizaron una prodigiosa cantidad de trabado para recuperar la antigua cultura e historia de Egipto mientras continuó en vigencia esa disposición generosa hacia la obra arqueológica de los eruditos extranjeros.
Ninguna investigación de la arqueología egipcia sería completa sin mencionar a Sir Flinders Petrie, que siendo joven comenzó a trabajar en la década de 1880 y que se convirtió en el padre de las excavaciones científicas iniciando cuidadosos métodos de excavación, registro y preservación de cada hallazgo. Ese trabajador infatigable realizó excavaciones en Egipto y la vecina Palestina durante casi 60 años y fue autor o coautor de más de 80 libros de arqueología.
Son muchas expediciones que han trabajado en Egipto desde la década de 1880. Las pirámides - son más de 100 - han sido cuidadosamente exploradas e investigadas y sus templos adyacentes han sido excavados. Han salido a la luz millares de tumbas reales y particulares y la riqueza de su contenido se ha publicado y colocado en las colecciones de arte de los principales museos de Europa y América. El mayor y más sensacional de estos hallazgos fue el descubrimiento hecho por Carter de la tumba intacta del rey Tutankamón, en 1922.
En su búsqueda, Carter había removido 70.000 toneladas de arena y fragmentos de piedras durante varios años. Esa tumba con sus miles de objetos - joyas, muebles, herramientas, armas, vasos y ropas - y los muchos sarcófagos, incluso el más oculto de puro oro en que yacía el rey, hicieron más para popularizar la egiptología y atraer turistas a esa tierra misteriosa de venerable antigüedad que todos los esfuerzos combinados de los cien años previos.
2.03. LA RESURRECCIÓN DEL ANTIGUO EGIPTO
No se hizo ninguna excavación sistemática durante la primera mitad del siglo XIX. Tan sólo los lugareños excavaban y vendían una buena cantidad de antigüedades a los representantes de los grandes museos de las naciones europeas, que durante ese tiempo formaron ricas y fabulosas colecciones.
Un cambio se produjo con el nombramiento de Mariette para que encabezara el nuevo Departamento de Antigüedades del gobierno egipcio. Debido a su buena fortuna, mientras buscaba manuscritos cópticos, él descubrió el serapeo, el templo donde eran guardados y sepultados los toros sagrados.
Mediante perseverancia, rudeza y aun el uso de la fuerza, consiguió que se eliminaran las excavaciones ilegales, y concentró el control de ellas en sus manos y en las de sus subordinados. Durante su tiempo, comenzó a fluir hacia el Museo de El Cairo el fabuloso tesoro del antiguo Egipto que hoy se ha convertido en la mayor colección de arte antiguo egipcio, del mundo.
Durante los 31 años de la administración de Mariette se realizó un gran descubrimiento: el lugar secreto que había albergado a un gran número de los famosos faraones durante más de 3.000 años. Sus tumbas habían sido saqueadas en la antigüedad, y un piadoso rey había coleccionado las momias de sus ilustres predecesores y las había depositado en una caverna artificial, en un lugar alto de los riscos del desierto occidental, cerca de Tebas, la capital del Alto Egipto.
De esa cueva procedió el cuerpo del gran guerrero Tutmosis III que conquistó toda Palestina a comienzos del siglo XV AC, y probablemente fue el faraón de la opresión de los israelitas. También estuvieron allí Ramsés II, el héroe de la batalla de Kadesh contra los hititas, la momia de Ramsés III, que se convirtió en el salvador de Egipto cuando los pueblos del mar amenazaron invadirle en el siglo XII.
Con ellos hubo muchos otros monarcas de renombre y fama. Durante muchos años, los cuerpos sin ataduras y desnudos de esos hombres - delante de los cuales habían temblado las naciones y que habían sido adorados como dioses por sus contemporáneos - fueron exhibidos en el Museo de El Cairo en vitrinas de vidrio: mudos e impresionantes testigos de la gloria y el poder pasajeros del mundo. Ahora pueden verse únicamente en una sala especial del museo.
2.02. LA PIEDRA DE ROSETTA
Sin embargo, el mayor descubrimiento fue realizado por el ejército francés al hallar la ahora famosa piedra de Rosetta en 1799. Ella se convirtió en la clave para descifrar la misteriosa escritura jeroglífica egipcia. Esta losa de basalto negro llegó a manos de los británicos junto con los despojos de la guerra y desde aquel tiempo es uno de los más valiosos objetos en las fabulosas colecciones del Museo Británico de Londres.
La inscripción trilingüe de la piedra se repite en griego, demótico (la escritura cursiva tardía egipcia) y en jeroglíficos (escritura pictórica primitiva). Con la ayuda de la parte griega comprensible, los eruditos inmediatamente trataron de resolver las otras dos escrituras desconocidas.
El diplomático sueco Akerblad comenzó con buen éxito el desciframiento de la porción en 1802 y el médico inglés Tomás Young pudo publicar la interpretación correcta de unos pocos signos, jeroglíficos en 1819, después de muchos años de esfuerzos infructuosos. Sin embargo, el desciframiento completo fue hecho por Juan Francisco Champollion, un inteligente joven francés, en 1822.
Aunque los textos egipcios sólo pudieron ser leídos desde entonces, se necesitó el esfuerzo combinado de muchos eruditos más -entre los cuales han descollado Erman, Sethe y Gardiner- para colocar la reconstrucción del antiguo idioma egipcio sobre una base científica. Pasaron casi 70 años desde los esfuerzos iniciales de Champollion antes de que se publicara la primera gramática satisfactoria de los jeroglíficos egipcios, y más de 100 años antes de que se produjera un diccionario egipcio adecuado, de 4.200 páginas.
Puesto que los textos egipcios están escritos con escritura pictórica [ideográfica] con sólo consonantes - sin vocales - en centenares de caracteres, su lectura e interpretación es todavía una tarea difícil para todo egiptólogo. No obstante, se ha hecho aprovechable una gran cantidad de literatura secular y religiosa así como evidencias históricas que han colocado sobre una base firme la reconstrucción de la historia política y religiosa del antiguo Egipto.
2.01. LA ARQUEOLOGIA EGIPCIA
Cuando hablamos de Egipto, surge ante nuestros ojos un país donde floreció una de las más antiguas civilizaciones, principalmente el largo y angosto valle de un río que, en el mapa, parece una serpiente, con un promedio de unos ocho kilómetros de ancho y unos 800 de largo.
Este país - sobre el cual una vez José fue primer ministro y donde recibió su educación Moisés, el dador de la Ley – es una tierra de contrastes. El 99% de la población vive en un 3% de su suelo; el resto es desierto. "Egipto es un don del Nilo", dijo Herodoto. La estrecha franja de tierra fértil siempre ha debido su vida a ese río, puesto que la completa ausencia de lluvias ha forzado a su población a depender de la inundación anual del Nilo.
La excepcional sequedad del clima es la causa de la preservación de muchos edificios y de una enorme cantidad de material perecedero que en otros países se hubiera desintegrado hace mucho. Más todavía, ninguna nación antigua poseyó mayores arquitectos y constructores que Egipto. Sus fascinantes monumentos de piedra - pirámides, obeliscos y templos - han sobrevivido a los milenios y son todavía testigos elocuentes del notable arte de ingeniería de los antiguos egipcios.
1.03. El Nacimiento de la Arqueología Bíblica III
Para introducir la historia de todo este maravilloso progreso de los esfuerzos de la arqueología en las diversas tierras bíblicas presento unas pocas citas de W. F. Albright - quizá el más famoso orientalista - para mostrar el inmenso beneficio que han recibido los estudios de la Biblia gracias a la investigación arqueológica y el gran cambio que se ha producido en el mundo de los eruditos en lo que respecta a la evaluación que hacen de los relatos de la Biblia.
Dijo en 1935: "La investigación arqueológica en Palestina y las tierras vecinas durante el siglo pasado ha transformado completamente nuestro conocimiento del marco histórico y literario de la Biblia. No aparece más como un monumento de antaño, completamente aislado, como un fenómeno sin relación con su ambiente. Ahora ocupa su lugar en un contexto que está llegando a ser mejor conocido cada año. Colocada [la Biblia] en el marco del Cercano Oriente antiguo, se aclaran innumerables puntos oscuros y comenzamos a comprender el desarrollo orgánico de la sociedad y cultura hebreas. Sin embargo, la peculiaridad de la Biblia, como obra maestra de literatura y como documento histórico, no ha disminuido, y no se ha descubierto nada que tienda a turbar la fe religiosa de judíos o cristianos" (The Archaeology of Palestine and the Bible [Arqueología de Palestina y la Biblia], pág. 127).
El mismo autor se ocupa más o menos ampliamente de los descubrimientos que han refutado las denuncias dogmáticas, y con frecuencia sarcásticas, de los afiliados a la alta crítica - como los de la escuela de Julio Wellhausen - de que la Biblia contiene muchas leyendas, relatos folklóricos y una mitología que también ha sido llamada "fraude piadoso".
Esto hace que llegue a la siguiente conclusión: "Creemos que los eruditos conservadores están completamente justificados en su vigoroso repudio de todos los esfuerzos por comprobar la existencia de inventos fraudulentos y falsificaciones deliberadas en la Biblia. Tienen igualmente razón cuando objetan con todo énfasis la presencia de una mitología espuria y un paganismo tenuemente velado en la Biblia" (Id., pág. 176).
Desde que se escribieron estas palabras, otros descubrimientos - algunos de ellos sensacionales - han testificado que son dignos de confianza los relatos bíblicos y la seguridad de su texto en muchos detalles.
Repasando una gran cantidad de material nuevo, dice Albright: "Los descubrimientos arqueológicos han sido la causa principal del reciente reavivamiento del interés en la teología bíblica, debido a la riqueza del nuevo material que ilustra el texto y el trasfondo de la Biblia... Continúa llegando nuevo material arqueológico que exige la revisión de todos los enfoques pasados en cuanto a la religión tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. Se hace más claro cada día que este redescubrimiento de la Biblia con frecuencia lleva a una nueva evaluación de la fe bíblica que se parece muchísimo a la ortodoxia de años pasados. No debe permitirse que una erudición académica ni una irresponsable neoortodoxia aparten nuestros ojos de la fe viviente de la Biblia" ("The Bible After Twenty Years of Archaeology" [La Biblia después de veinte años de arqueología], Religion in Life [Religión en la vida] t.21, pág. 550. Otoño de 1952).
1.02. El nacimiento de la arqueologia bíblica - II
Los resultados de las exploraciones en el Cercano Oriente fueron el factor más importante para producir este cambio. Ante el torrente de luz proyectado por la arqueología sobre las civilizaciones de antaño, se destaca el Antiguo Testamento, no sólo como históricamente fidedigno sino también como único en sus alcances, poder e ideales excelsos en comparación con las mejores producciones del mundo antiguo.
Una autoridad en historia, que no reconoce la inspiración de la Biblia, observó acerca de este hecho:
"Juzgado como material histórico, es posible sostener que el Antiguo Testamento se destaca hoy más que cuando su texto estaba protegido por las sanciones de la religión... "El historiador... no debiera juzgarlo desde un punto de vista moderno. No debiera comparar el Génesis con Ranke, sino con las producciones de Egipto y Asiria. juzgada a la luz de sus propios días, la literatura de los judíos es única tanto en alcances como en poder" (James T. Shotwell, An Introduction to the History of History [Introducción a la Historia de la Historia], pág. 80).
Y añade: "Que la perspectiva [del 'deuteronomista'] era realmente excelsa - la mejor del Antiguo Testamento - lo admitirá cualquiera que lea del capítulo quinto al undécimo de Deuteronomio y luego los compare con el resto de la literatura mundial antes del pináculo de la civilización antigua" (Id., pág. 92).
Extensas exploraciones de la superficie y numerosas excavaciones de localidades antiguas sepultadas, no sólo han puesto de manifiesto la evidencia de que han resucitado antiguas civilizaciones delante de nuestros ojos, sino que también nos permite reconstruir la historia antigua y coloca las narraciones de la Biblia en su verdadero contexto histórico.
Se han encontrado claves que capacitan a los eruditos modernos para descifrar escrituras por largo tiempo olvidadas, tales como los jeroglíficos egipcios e hititas, la escritura cuneiforme de Sumer y Babilonia, o los escritos alfabéticos de los antiguos habitantes de Palestina y Siria.
Idiomas muertos durante miles de años fueron resucitados y se han sistematizado su gramática y vocabulario. Las arenas de Egipto y las ruinas del Asia occidental revelaron una riqueza de material literario que había estado oculto y preservado durante milenios. Esto capacita al erudito moderno para reconstruir mucho de la historia antigua de aquellas naciones así como su religión y cultura.
Ciudades como Laquis, Hazor, Meguido y Nínive - por mencionar sólo unas pocas - cuyos nombres aparecen en la Biblia o en otros registros antiguos, pero cuya ubicación era enteramente desconocida, fueron redescubiertas y excavadas.
Fueron sacados a la luz sus templos y palacios arruinados; fueron halladas sus escuelas, bibliotecas y tumbas. Entregaron sus secretos por largo tiempo guardados y contribuyeron al rápidamente creciente aumento del conocimiento en cuanto al mundo antiguo, un mundo en el cual vivieron los personajes de la Biblia y en el cual se produjeron sus sagradas páginas. Se han gastado millones de dólares para recuperar el antiguo Oriente.
Nobles eruditos han dado su riqueza y, en muchos casos, su vida por este propósito, y se han escrito miles de voluminosos tomos para registrar los hallazgos de los últimos dos siglos.
Se puede ver la providencia de Dios en ese progreso.
¿De qué otra manera podría explicarse que todo ese material invalorable estuviera oculto de la vista de los hombres durante tantos siglos, cuando nadie hubiera aprovechado de él, y cuando no era necesario establecer que las Escrituras son fidedignas pues nadie las impugnaba?
¿Cómo es que todo ese material salió a la luz cuando era más desesperadamente necesitado para mostrar la veracidad de la Palabra de Dios y la verdad de la historia sagrada?
Un ojo vigilante lo había preservado para el día cuando haría su parte para testificar en favor de la verdad, y cumplir las predicciones de Jesucristo de que, cuando los testigos vivientes cesaran de testificar por él y la verdad, clamarían las mismas piedras.
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1.01. El nacimiento de la arqueologia bíblica - I
Sus conclusiones, deducidas de las partes históricas de la Biblia, han soportado la prueba del tiempo y aun hoy día sólo necesitan ligeros retoques. Pero resultó completamente errónea su reconstrucción de la historia antigua, para la que dependió de la información clásica secular.
De acuerdo con Newton, Sesac, el Sisac bíblico que despojó el templo de Jerusalén durante el reinado de Roboam, hijo de Salomón, no sólo invadió África y España sino que cruzó el Helesponto y también marchó hacia la India donde levantó columnas de victoria en el río Ganges. Por lo que sabemos ahora, Sisac no emprendió ninguna de esas campañas con la excepción de la que está registrada en la Biblia.
Para Newton, el gran rey Ramsés vivió en el siglo IX AC, en vez del siglo XIII, y ¡fue seguido por los edificadores de las grandes pirámides de Gizeh, Keops, Kefrén y Micerino! Hoy sabemos que esos reyes - de la cuarta dinastía egipcia - vivieron muchos siglos antes y que sus pirámides ya eran monumentos famosos de la gloria de sus constructores en el tiempo de Moisés.
Comentadores de la Biblia que escribieron a comienzos del siglo XIX, como Adam Clarke, se vieron en la misma dificultad de Sir Isaac Newton. Se encontraron en un terreno incierto cada vez que trataron de aclarar la historia bíblica del período prepersa usando los registros antiguos, para colocar los relatos de la Biblia en su marco histórico correspondiente. Por lo tanto, sus explicaciones acerca de hechos históricos son generalmente engañosas.
A comienzos del siglo XIX, las fuentes disponibles para el investigador de la historia antigua eran oscuras y vagas, también distorsionadas y erróneas, y contenían grandes lagunas que no eran reconocibles. También presentaban figuras legendarias como personajes históricos; de modo que era imposible reconstruir una verdadera historia del mundo antiguo.
Aun hoy, con nuestro conocimiento mucho mayor de la historia antigua, estamos todavía muy lejos de una comprensión correcta de todos los sucesos entretejidos en las naciones antiguas y no podemos identificar, en todos los casos, las figuras y acontecimientos descritos por los autores clásicos.
Mediante los descubrimientos arqueológicos posteriores, se ha comprobado que son indignas de confianza las antiguas fuentes documentales preservadas por los escritores griegos y romanos.
Cuando se demostró que una buena parte de la información de los escritores antiguos había sido mal comprendida, o era enteramente falsa, surgió un escepticismo entre los eruditos hacia toda la literatura antigua. Por ejemplo, no sólo se declaró que la Ilíada es una leyenda sino que fue negada la misma existencia de la ciudad de Troya hasta que Enrique Schliemann demostró su existencia mediante sus excavaciones.
El escepticismo provocado por los escritos antiguos - con buen fundamento en muchos casos - también se extendió a los escritos de la Biblia. Muchos pensaron que los registros bíblicos en cuanto a la historia antigua de este mundo, y los relatos en cuanto a los patriarcas, profetas, jueces y reyes, en la mayoría de los casos eran tan legendarios como los de otros pueblos antiguos que nos habían llegado mediante los escritores griegos y latinos.
Los más famosos historiadores y teólogos del siglo XIX fueron los que tuvieron las mayores dudas en cuanto a la veracidad de los relatos de la Biblia y se contaron entre sus críticos más acérrimos.
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