2.02. LA PIEDRA DE ROSETTA

El año 1798 es la fecha del nacimiento de la arqueología bíblica en general y de la arqueología egipcia en particular, cuando Napoleón, durante su campaña militar en Egipto, estuvo acompañado por un numeroso grupo de eruditos, arquitectos y artistas a quienes se encomendó estudiar y describir los restos del antiguo Egipto. Esos hombres realizaron una tarea maravillosa y publicaron 24 imponentes tomos como resultado de sus estudios. Esos libros todavía son valiosos pues muchos monumentos y muchas inscripciones descritas por esos eruditos franceses se han destruido desde entonces.

Sin embargo, el mayor descubrimiento fue realizado por el ejército francés al hallar la ahora famosa piedra de Rosetta en 1799. Ella se convirtió en la clave para descifrar la misteriosa escritura jeroglífica egipcia. Esta losa de basalto negro llegó a manos de los británicos junto con los despojos de la guerra y desde aquel tiempo es uno de los más valiosos objetos en las fabulosas colecciones del Museo Británico de Londres.

La inscripción trilingüe de la piedra se repite en griego, demótico (la escritura cursiva tardía egipcia) y en jeroglíficos (escritura pictórica primitiva). Con la ayuda de la parte griega comprensible, los eruditos inmediatamente trataron de resolver las otras dos escrituras desconocidas.

El diplomático sueco Akerblad comenzó con buen éxito el desciframiento de la porción en 1802 y el médico inglés Tomás Young pudo publicar la interpretación correcta de unos pocos signos, jeroglíficos en 1819, después de muchos años de esfuerzos infructuosos. Sin embargo, el desciframiento completo fue hecho por Juan Francisco Champollion, un inteligente joven francés, en 1822.

Aunque los textos egipcios sólo pudieron ser leídos desde entonces, se necesitó el esfuerzo combinado de muchos eruditos más -entre los cuales han descollado Erman, Sethe y Gardiner- para colocar la reconstrucción del antiguo idioma egipcio sobre una base científica. Pasaron casi 70 años desde los esfuerzos iniciales de Champollion antes de que se publicara la primera gramática satisfactoria de los jeroglíficos egipcios, y más de 100 años antes de que se produjera un diccionario egipcio adecuado, de 4.200 páginas.

Puesto que los textos egipcios están escritos con escritura pictórica [ideográfica] con sólo consonantes - sin vocales - en centenares de caracteres, su lectura e interpretación es todavía una tarea difícil para todo egiptólogo. No obstante, se ha hecho aprovechable una gran cantidad de literatura secular y religiosa así como evidencias históricas que han colocado sobre una base firme la reconstrucción de la historia política y religiosa del antiguo Egipto.