3.06. LAS INSCRIPCIONES ALFABETICAS - I

En relación con esto, deben mencionarse los descubrimientos de las inscripciones alfabéticas más antiguas en la península del Sinaí. Fueron halladas por Sir Flinders Petrie, en 1904-1905, mientras exploraba las antiguas minas egipcias de cobre y turquesas, en dos valles del Sinaí occidental. Expediciones posteriores encontraron otras inscripciones, y los estudios combinados de numerosos eruditos han tenido éxito al descifrarlas e interpretarlas.

Las muchas inscripciones jeroglíficas dejadas por los egipcios en esas minas y cerca de ellas revelan la historia de su explotación con todos sus detalles, y también el hecho de que los semitas de Canaán eran usados con frecuencia para trabajar en las minas de los egipcios.
Uno de esos cananeos, mientras observaba a los egipcios que usaban los engorrosos jeroglíficos para consignar sus registros, realizó uno de los mayores inventos de todos los tiempos en lo que atañe a la escritura. En realidad, inventó un sistema de escritura que hasta el día de hoy apenas si ha sido mejorado o simplificado: el alfabeto de unos 25 caracteres.

Los egipcios y otros pueblos que tenían sistemas de escritura necesitaban de centenares, y aun de millares, de caracteres diferentes a fin de expresar sus ideas por escrito. Se empleaban símbolos, cada uno de los cuales representaba o una sílaba (por ejemplo, en, ne, in, ni, nen, nan), o una idea completa, tal como el dibujo de un ojo.
Luego ese desconocido semita del Sinaí concibió la idea de aislar uno por uno los sonidos consonánticos, empleando un solo carácter para cada consonante, sin relacionarlos con un sonido vocálico. Esto representó un progreso sobre todos los sistemas de escritura debido a que sólo se necesita un pequeño número de caracteres para escribir todo lo que puede expresar la lengua humana.