6.03. El túnel de Siloé

"Los demás hechos de Ezequías, y todo su poderío, y cómo hizo el estanque y el conducto, y metió las aguas en la ciudad, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?" (2 Reyes 20:20).

Ezequías (729-686 AC) fue un gobernante del reino de Judá que inició una serie de reformas religiosas, probablemente después de la muerte de su padre en 715 AC. Estableció una fiscalización sobre regiones de Filistea, fortaleció el sistema de defensa nacional, y fomentó el comercio y la agricultura al construir almacenes y apriscos para los ganados (2 Rey. 18:8; 2 Crón. 32:28, 29).

Una notable realización técnica de su reinado fue la excavación de un túnel (a través de la roca) de 533 m. de longitud desde el manantial de Gihón en el valle del Cedrón hasta un estanque más bajo (el estanque de Siloé - Juan 9:7) dentro de la ciudad de Jerusalén (2 Crón. 32:4, 30; 2 Rey. 20:20). El túnel fue llamado Siloé, que significa "enviado" o "conduzido".

De esa manera le aseguró a Jerusalén una provisión continua de agua. Aún ahora, después de más de 2.500 años, las aguas de Gihón fluyen por este túnel hasta el estanque de Siloé.

En 1880, algunos muchachos árabes que caminaban en las aguas del túnel descubrieron, accidentalmente, una inscripción grabada en la roca una vez que se concluyó la obra.

Esta inscripción describe los procedimientos de la construcción del túnel y narra cómo los obreros comenzaron a trabajar desde ambos extremos, y cómo se aproximaron excavando hasta que finalmente se encontraron en el centro:

"[El túnel] fue perforado. Y ésta fue la manera en que fue cortado. Mientras [los obreros] estaban aún [levantando] hachas, cada uno hacia su vecino, y mientras faltaba cortar todavía tres codos, [se oyó] la voz de uno que llamaba al otro, pues había una grieta en la roca del lado derecho [y en el izquierdo]. Y cuando el túnel fue perforado, los picapedreros dieron hacha contra hacha, cada uno hacia su compañero; y el agua fluyó desde el manantial hasta el estanque por 1.200 codos, y la altura de la roca sobre las cabezas de los picapedreros era de 100 codos".

La inscripción ha sido extraída y ahora está en el Museo Arqueológico de Estambul.