3.07. LAS INSCRIPCIONES ALFABETICAS - II

Debe atribuirse a la providencia de Dios el que este invento se realizara en la vecindad de la región donde fueron escritos por Moisés los primeros libros de la Biblia, y poco antes del tiempo de Moisés.

Si la Biblia hubiese sido escrita en el complicado sistema de los jeroglíficos egipcios o con los caracteres cuneiformes babilonios - que podían ser aprendidos sólo después de muchos años de estudio -, muy pocos hubieran tenido una oportunidad de leer la Biblia por sí mismos.

Por otro lado, un sistema de escritura alfabética con sólo unos 25 caracteres era tan fácil de aprender que cualquiera podía dominarlo en un corto tiempo y así podía leer la Biblia por sí mismo. Con este maravilloso invento, no se necesitaría mucho tiempo para que el pueblo de Israel aprendiera a leer y escribir.

Debemos llegar a esa conclusión no sólo por medio de la evidencia arqueológica que ha proporcionado el suelo de Palestina sino también por algunas declaraciones hechas en la Biblia.

La capacidad de leer y escribir evidentemente era común en la Transjordania del tiempo de Gedeón como puede saberse por el relato narrado en Jueces 8:14, pues Gedeón capturó a un muchacho de Sucot, que "le dio por escrito los nombres de los principales y de los ancianos de Sucot, setenta y siete varones".

Los eruditos todavía no están seguros si este sistema de escritura fue ideado en el distrito minero del Sinaí en el siglo XVI o en el XIX AC. Sin embargo, están de acuerdo en que fue creado antes de los días de Moisés.

La importancia de este descubrimiento para esparcir el conocimiento de la Palabra de Dios sólo puede compararse con la invención de la imprenta con tipos movibles antes de la Reforma en el siglo XV de la era cristiana.

Así como este último invento hizo posible la distribución de la Biblia en una forma económica entre todas las naciones del globo, el primero hizo posible su escritura en una forma fácilmente comprensible para un hombre de escasa educación.

El descubrimiento de las inscripciones alfabéticas más antiguas en el Sinaí, que no contiene nada más importante que nombres y algunas fórmulas dedicatorias, ha hecho mucho para desterrar las dudas de que Moisés pudiera haber escrito los libros que se le atribuyen.

Antes de ese tiempo, los críticos pretendían que la Biblia hebrea no podría haber sido escrita en el tiempo de Moisés porque, sostenían, entonces no existía ninguna forma de escritura para ese idioma.