12.06. La oración de un antiguo penitente

Muchas oraciones e himnos de los pueblos antiguos del valle de Mesopotamia revelan en forma impresionante cómo estos pueblos estaban completamente conscientes de su condición pecadora, y cuánto deseaban el perdón.

Aunque eran politeístas reconocían su verdadera condición espiritual miserable.

La oración de un antiguo penitente sirve como ejemplo de muchas otras oraciones que aparecen en la literatura antigua:

“Oh, mi dios, que estás airado, acepta mi oración;

oh, diosa, que estás disgustada, recibe mi súplica;

recibe mi ruego, y que tu espíritu se sosiegue.

Oh, mi diosa, mírame con piedad y acepta mi súplica.

Que mis pecados sean perdonados; que mis transgresiones sean borradas;

que mi excomunión me sea quitada; que mis cadenas sean desatadas;

que los siete vientos lleven muy lejos mis lamentos.

Aventaré lejos mi maldad, que el pájaro la lleve a los cielos.

Que las aguas corrientes del río me laven completamente”. *
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*L. W. King, Babylonian Religion and Mithology, (Londres, 1899), p. 212.