EL DIOS QUE YO CONOZCO

12.12. El Diluvio - II

En 1872, Jorge Smith, un joven asiriólogo inglés, descubrió en el Museo Británico los primeros fragmentos de una tablilla de arcilla en la cual se registra la historia babilónica del diluvio.

Cuando Smith habló de este descubrimiento delante de los miembros de la Sociedad de la Arqueología Bíblica, las noticias de su hallazgo conmovieron a Londres como una bomba, y el Daily Telegraph envió inmediatamente a Smith para que buscara los otros pedazos de esta interesantísima tablilla en las ruinas de Nínive, antigua capital de Asiria. Desde entonces, se han desenterrado varios textos de la historia babilónica del diluvio.

El héroe del diluvio se llama Ziusudra en los textos sumerios, y Utnapishtim en los textos babilónicos y asirios.

Según estos antiguos textos, Utnapishtim, el rey de Shuruptak, fue informado por los dioses de que un devastador diluvio destruiría la tierra, pero él se salvaría en un barco, el cual le fue ordenado construir. El les pidió consejo a los dioses para saber qué respondería si se le preguntaba por qué estaba construyendo ese barco. Ellos le aconsejaron que diera la siguiente respuesta:

“Yo me he enterado de que [el dios] Enlil me es hostil,
por lo tanto no puedo residir en su ciudad,
ni poner mi p[i]e en territorio de Enlil.
Por lo tanto desciendo a lo profundo”.


entretanto el dios “hará llover en abundancia”.*

Utnapishtim obedeció y construyó el barco de acuerdo a las instrucciones y especificaciones que había recibido. Entonces lo cargó con sus pertenencias y con alimento para el hombre y las bestias, e hizo entrar en el barco a su familia y representantes de todos los animales.

Cuando llegó el tiempo señalado para el diluvio, cayeron lluvias torrenciales, las cuales duraron seis días y seis noches.

La tormenta fue tan terrible y la destrucción causada tan espantosa, que aun los dioses que habían causado el diluvio retrocedieron espantados, ascendieron al cielo, y se agacharon “contra la pared exterior como perros agazapados”.*

Cuando la tormenta finalmente se apaziguó y reinó la quietud, “toda la raza humana había retornado a la arcilla”. Unicamente el barco solitario de Utnapishtim quedó flotando en el vasto océano, y finalmente se posó sobre la cumbre del monte Nisir.

Utnapishtim esperó seis días, pero como nada sucedió, al sétimo dia, envió una paloma, la cual no encontró lugar para posarse y regresó al barco. Más tarde envió una golondrina, y ésta también volvió al arca. Luego envió un cuervo, el cual, viendo que las aguas habían mermado, se quedó.

El héroe del diluvio, al ver que la tierra estaba estaba ya suficientemente seca para recibirlo a él y a su familia, abrió la puerta y abandono el barco.

Su primera acción después de salir del barco fue la de ofrecer un sacrificio y derramar una libación sobre la cumbre de la montaña. La ofrenda y la libación atrajeron a los dioses los cuales “percibieron el dulce olor”, vinieron al altar y se “juntaron como moscas alrededor del oferente”.*

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*E. A. Speiser, Ancient Near Eastern Text Relating to the Old Testament (3ª edic., Princeton, 1969), pp. 93-95.