8.02. La Arqueología en Siria - II

Claudio F. A. Schaeffer logró, desde 1929, los resultados más sensacionales en las excavaciones de Ras Shamra, la antigua Ugarit.

Este puerto cananeo del norte fue destruido en el siglo XIII AC y nunca fue reedificado, de modo que sus ruinas contienen materiales muy importantes y han demostrado ser una mina casi inagotable de información muy valiosa.

Doquiera se ha introducido la pala en el montículo de Ras Shamra, se han realizado descubrimientos importantes.

Se hallaron templos de Baal y Dagón, un palacio del rey local e inscripciones de funcionarios egipcios.

Se han hallado muchos textos de escritura cuneiforme mesopotámica; entre ellos hay cartas dirigidas a reyes de Siria, Mesopotamia e hititas, y también cartas recibidas de ellos.

El hallazgo más importante ha sido un gran número de tablillas de arcilla que contienen centenares de textos redactados en escritura cuneiforme hasta aquí desconocida.

Cuando los primeros textos fueron hallados y publicados por Carlos Virolleaud, en 1929, los profesores Bauer de Alemania y Dhorme de Francia consiguieron descifrar esa escritura en un tiempo increíblemente corto.

Desde entonces se han descubierto muchos textos más escritos con la misma escritura, dos de ellos aun en Palestina.

El investigador de hoy puede estudiar ugarítico - el idioma y escritura de Ugarit - disponiendo de todas las ayudas proporcionadas por gramáticas, un diccionario, una concordancia, textos bien publicados y traducciones.

Estos textos son muy importantes porque están escritos en un dialecto cananeo de la mitad del segundo milenio AC, estrechamente relacionado con el hebreo antiguo.

Son muy instructivos puesto que la mayoría de estos textos son de una naturaleza mitológica, pues tratan de relatos de los dioses cananeos y su religión. Responden a muchas preguntas que se hace el estudiante de la Biblia en cuanto a los antiguos cananeos, preguntas que no están contestadas claramente en la Biblia.

Así sabemos lo que creían los cananeos en cuanto a Baal, Anat, El, Dagón y muchos otros de sus dioses - en cuanto a la espantosa inmoralidad y sed de sangre que se pensaba que existía entre esas deidades -, lo que muestra indudablemente el abismo existente entre la sencilla y elevadora religión de Israel y la degradada y corrupta de los cananeos.

Por estas creencias paganas -reveladas por los documentos de Ras Shamra y por otras evidencias de su adoración de serpientes, sacrificios humanos y la práctica de inmoralidad ritual - vemos la profundidad de la depravación a la cual había descendido la religión cananea y su moral y por qué fue necesario que Dios decretara la destrucción de ese pueblo a fin de evitar la corrupción de la moral y de la religión de los israelitas, mediante quienes tenían el propósito de dar al mundo los más puros conceptos religiosos.